Asamblea Constituyente: Enemigo público número uno

La redacción de una Constitución Política en manos de los actuales parlamentarios significa dejarles a su arbitrio la confección de las bases que permitan -“legalmente”- la continuidad del robo efectuado por esos ‘honorables’ y sus tiendas partidistas desde 1990 a la fecha.
Por Arturo Alejandro Muñoz

Hace algunos días el senador Hernán Larraín, Presidente de la UDI y antiguo admirador/colaborador/defensor de Paul Schaeffer y Colonia Dignidad durante los años dictatoriales (y también, a lo menos, un par de década después), manifestó: “no apruebo el regreso de la asignatura de Educación Cívica en la enseñanza media porque se podría producir un adoctrinamiento peligroso para la democracia”, dijo muy campante, echando tierra sobre su propia experiencia, ya que él fue alumno de esa etapa educacional –anterior a septiembre de 1973– en la cual sí se enseñaba Educación Cívica no sólo en el Saint’s George College (donde él fue alumno), sino también en todos los liceos y colegios.

¿Lo adoctrinaron como fascista en aquellos años, o fue más tarde que adquirió las características de fundamentalista talibán del neoliberalismo, específicamente cuando Jaime Guzmán, entre 1969 y 1970 (Larraín era entonces presidente de la FEUC) le enseñó el abecedario de la sedición y del clasismo contumaz?

_DSC0126Poca duda cabe que para este senador (y para la mayoría de sus compinches de bancada) lo ‘horroroso e inaceptable’ es que Educación Cívica sea impartida en liceos y escuelas públicas, ya que la enseñanza de esa asignatura en colegios particulares seguramente no encuentra –ni encontrará– opinión contraria en estos “representantes” del pueblo que se ubican a la derecha de Pinochet.

¿Qué le preocupa, realmente, al senador Larraín? Una frase de Ítalo Calvino viene al pelo para desnudar los temores del parlamentario ‘colono’: “Un país que destruye la escuela pública nunca lo hace por dinero, porque falten recursos o porque su costo sea excesivo. Un país que desmonta la Educación, las Artes o las Culturas, está ya gobernado por aquellos que sólo tienen algo que perder con la difusión del saber.”

Que nuestra juventud estudie y aprenda Educación Cívica –digámoslo sin titubeos– es acción fundamental para entender, defender y desarrollar un sistema verdaderamente democrático. Por ello, este asunto provoca en muchos políticos dolores de estómago y arcadas nerviosas, ya que la capacitación en esas materias permite a la gente exigir, demandar y sancionar no sólo a las personas que ocupan cargos públicos sino, también, a quienes como representantes del pueblo incumplen el mandato de sus electores.

Algo similar –y tal vez más grave– es lo que sucede respecto de una nueva Constitución Política del Estado con las posiciones tozudas de aquel mismo sector político mencionado en los párrafos anteriores. Ya lo dijo el inefable ex Presidente Sebastián Piñera: “la Constitución actual hay que reformarla, no desmantelarla”, y en ese mismo sentido parecen caminar las opiniones e intenciones de personeros supuestamente “progresistas”, como el –hoy día– desperfilado Eduardo Frei Ruiz Tagle, quien se manifestó contrario a la realización de una Asamblea Constituyente para efectos de redactar una propuesta de Carta Fundamental.

En este punto coinciden con Frei Ruiz-Tagle la mayoría de los habitantes del Congreso Nacional y los mandamases de las tiendas partidistas que forman parte de los dos principales bloques políticos actuales: Nueva Mayoría y Alianza (o ‘Vamos Chile’). No podía esperarse algo distinto de estos caballeretes adictos a la corruptela, la flojera mental y la mentira, pues el abrir puertas a la participación directa de la ciudadanía –y del pueblo mismo– en la redacción de una nueva Carta Fundamental, les parece más que un atentado a la ‘dignidad’ del Parlamento, un acto suicida, un harakiri político que no están dispuestos a efectuar.

El que los senadores y diputados rechacen la fórmula de Asamblea Constituyente –a estas alturas de los acontecimientos y habida consideración que de ellos se sabe ya todo lo que se sabe– tiene una sola e indesmentible razón: la redacción de una Constitución Política en manos de los actuales parlamentarios significa dejarles a su arbitrio la confección de las bases que permitan –“legalmente”– la continuidad del robo efectuado por esos ‘honorables’ y sus tiendas partidistas desde 1990 a la fecha.

Y claro… aquellas bases constitucionales que impulsaría el actual Poder Legislativo no son otras que las mismas ya conocidas en este último cuarto de siglo, vale decir, cimentar el andamiaje del sistema neoliberal salvaje que permite a parlamentarios y dirigentes políticos acceder con disfraces de legalidad a robos, negociaciones oscuras, corrupciones, entreguismos, saqueos e, incluso, venta de Chile al exterior y/o a manos de poderosas familias criollas económicamente asociadas con predadores transnacionales.

Una Carta Fundamental bajo exclusiva responsabilidad del Parlamento constituido por los pungas que hoy lo habitan, sentaría las bases y cimientos para establecer que cualquier ‘crack’ financiero, deuda bancaria, caída en las ventas de las exportaciones, bajas del IMACEC y de la producción industrial serían, a no dudar, “deuda pública” (ergo, su pago estaría a cargo de ‘moya’), lo que faculta a especuladores financieros (Sebastián Piñera ocupa el trono real en este asunto) y a empresas transnacionales que nunca han reconocido Dios ni ley, a efectuar cuanta barrabasada económica y medio ambiental que se les antoje en beneficio de su propio enriquecimiento… lo que por cierto contará con el consabido aval y aplauso de los criminales mayores (léase FMI, Banco Mundial y otros de igual calaña).

Hoy día, una Carta Fundamental cuya redacción quede a exclusiva responsabilidad del actual Parlamento significa radicalizar el salvajismo del sistema neoliberal, el que no puede sobrevivir sin la existencia de mafias y narcotráfico, ya que ambos elementos son partes sustanciales, esenciales, del Capitalismo… y por cierto, la mayoría de nuestros actuales políticos y parlamentarios hacen de ello una forma de vida, amén de pingües negociados en detrimento del país y su gente.

_DSC0133Para esos políticos de esquina y de chamullos, es imprescindible evitar que la Constitución sea “desmantelada” (como dijo Piñera), pues requieren continuar sirviendo a los mega empresarios criollos y extranjeros, dueños verdaderos de la férula y el poder, quienes exigen que todo lo que no pueda ser negociado, comercializado, traducido a ganancia económica fácil y voluminosa, no debe recibir jamás atención alguna por parte del Estado… lo cual incluye la desatención a las acciones sociales, por lo que “constitucionalmente” no debería establecerse un presupuesto fiscal voluminoso para esos efectos.

Hace algunos años, la extrema derecha venezolana juntó a los ex Presidentes de los gobiernos de España, Brasil y Chile (los tres eran eméritos ex izquierdistas: Felipe González, Fernando Henrique Cardoso y Ricardo Lagos) a objeto que “narraran” sus experiencias presidenciales, lo cual realizaron ante empresarios y representantes de las cúpulas económicas de Venezuela, Colombia y México.

En ese encuentro, Ricardo Lagos dijo: “el 95% de la maquinaria económica chilena está en manos de capitales extranjeros y funciona bajo los parámetros del Tratado de Libre Comercio (TLC)”, y después aseguró que los recursos del Estado no deben ser dirigidos a la inversión social. “Hay que seguir pagando impuestos, pero los recursos no pueden ser para pagar gastos corrientes”, afirmó el ex mandatario, quien agregó finalmente: “El proteccionismo no es viable, todo lo que pueda ser concesionado, debe ser concesionado”.

¿Se da cuenta entonces, querido lector, por qué los politicastros delincuentes y vende patria, así como gran parte del mega empresariado criollo y la totalidad de las transnacionales, se oponen con garras y dientes a la estructuración de una Asamblea Constituyente?

Publicado por diarioelect.politika@gmail.com

Un comentario sobre “Asamblea Constituyente: Enemigo público número uno

  • el 15 abril, 2016 a las 20:44
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    CONSIDERACIONES PARA UNA NUEVA CONSTINUCION CHILENA
    El Gobierno de la Nueva Mayoría ha llamado a la Ciudadanía chilena a desarrollar reflexiones y argumentos destinados a redactar la Carta Magna que regirá en adelante el curso político del país. Hito, con que se espera sobrepasar la visión elitista y de académicos expertos, característicos de los regímenes republicanos, nacidos por la inspiración de la Revolución Francesa, todos hablando desde un alto balcón administrativo, en nombre del pueblo, lugar privilegiado para generar toda clase de tráficos de influencias; regalías que una ciudadanía, más informada y empoderada mediante la democratización de los medios de comunicación, espera limitar.
    La Nueva Constitución estará condenada a fallecer si no se considera, fundamentalmente a la clase media, principal protagonista desencadenador de la última historia trágica que viviera la nación, en la década del setenta. –Aquellos álgidos episodios obligan a ejercer una acuciosa atención-. La clase media es el triunfo universal de la civilización tecnológica, fenómeno que las ciencias políticas, económicas y sociales no han querido comprender, los sucesos que acontecieron en Chile en los años candentes, concluyeron mutando en el más nítido espejo que mostro la vitalidad protagónica del CLASEMEDIAISMO, en tanto, la incomprensión a dicho fenómeno que mantuvo aquel Chile, derivo en vector del Golpe Militar, recordemos a las mujeres enfurecidas, a los comerciantes, espiritualmente heridos y principalmente a los camioneros desafiantes, todos ellos representantes de clase media luchando por su porvenir que sentían apagarse tal como un sol en el horizonte.
    La Nueva Constitución, para que permanezca en el tiempo deberá elaborarse a imagen y semejanza de la clase media… Y una reseña importante, si las ciencias políticas, económicas y sociales no se encuentran capacitadas para ofrecer un apoyo proyectante, el esfuerzo deberá apuntar a una nueva ciencia: EL CLASEMEDIAISMO CIVILIZALOGICO. La civilizalogía, como el término lo anuncia, es el estudio sustancial que trata sobre los orígenes, el fortalecimiento, el desarrollo, el esplendor, etc de las civilizaciones, en específico de la civilización occidental, debido al ascendiente global o mundial que ha tenido desde el siglo XX en adelante. La civilizalogía, panorámicamente distingue en la consolidación de la civilización occidental a dos supra-paradigmas- magistrales: 1.- en el Siglo V, el Imperio Bizantino defendió y propulso a dicha civilización, generando el supra-paradigma de la conjunción y renovación cultural, principalmente el derecho romano, la intelectualidad helénica, la matemática egipcia y el arte persa. El otro supra-paradigma magistral se gestó en el siglo XVIII, cuando el Imperio Británico plasma a la cumbre de las revoluciones: La Revolución Industrial. El nuevo fenómeno superó la tercera ley física de Newton (acción y reacción) porque, prácticamente al aplicarse el motor de vapor al aparataje económico, la producción de riqueza excedió todo lo conocido…Ahora, considerando a los dos supra-paradigmas-magistrales como referentes para esclarecer el subdesarrollo latinoamericano, hemisferio que hasta el siglo XIX se constituía como potencia de América a través de los Virreinatos de México y Perú. Se hace difícil comprender, que posteriormente entrase en un angustioso deterioro. La respuesta que civilizalogía arguye deriva de importancia consustancial en la formación del temple de un pueblo, basado en el efecto religioso, por consiguiente la civilizalogía desmenuza y clasifica al cristianismo, religión medular de la civilización occidental en tres manifestaciones: 1.- El Cristianismo Bizantino, constituyó una expresión que incentivó la renovación de la consistencia romana. 2.- El Cristianismo moisésico que se dio en Norteamérica mantuvo un consiste afán de alcanzar la tierra prometida y 3.- En Latinoamérica, lamentablemente se concibió un Cimbral-cristianismo o decadente, cuya imperdonable herencia ha sido la de obstruir acercarse a una beneficiosa renovación o revitalización de la América Autóctona. Tal suceso pendiente, la civilizalogía lo denomina como AMERINDIANISMO TEMPLEKIPURO (temple unido a kipus, para señalar a un ejercitario o adiestramiento espiritual), la clase media del maya-inca-mapu-hemisferio tiene, hoy la prodigiosa oportunidad histórica de forjar un trascendental destino unido a la América Nativa.
    http://www.magisterioamerindio.org

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