Golpe en Brasil: Un nuevo plan condor en América Latina

“Pero quizás lo que más impacto generó fue el voto del diputado de extrema derecha Jair Bolsonaro quién dedicó su voto al torturador de Dilma Rousseff y afirmó que “perdieron en el ’64 y pierden ahora” en alusión al último golpe de Estado en Brasil en 1964”.
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Brasil: Este domingo el golpe de Estado orquestado por la derecha brasileña dio el primer paso. Superando los 342 votos afirmativos, la Cámara de Diputados aprobó el impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff. Ahora quedará en manos del Senado definir si convalida la interrupción del orden constitucional.

Cómo en Honduras en 2009, pero sobre todo –por la metodología– como en Paraguay en 2012, el Congreso brasileño dio un paso contundente este fin de semana para concretar un golpe de Estado contra el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) y la presidenta Dilma Rousseff.

Con discursos que buscaban tomar un carácter épico, diputados opositores votaban a favor de la destitución por su familia, por el cambio, por la democracia, en contra de la corrupción, del comunismo, del cambio de sexo y hasta por la paz en Jerusalén.

Pero quizás lo que más impacto generó fue el voto del diputado de extrema derecha Jair Bolsonaro quién dedicó su voto al torturador de Dilma Rousseff y afirmó que “perdieron en el ’64 y pierden ahora” en alusión al último golpe de Estado en Brasil en 1964.

No obstante, a pesar de las declamaciones con una fuerte carga ideológica de los diputados y diputadas que apoyaron el impeachment, cabe recordar que la imputación contra la jefa de Estado no tiene que ver con ninguna causa de corrupción.

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¿Cómo sigue?

Ahora el informe pasa al Senado, cámara que tendrá la decisión final. Si 41 de los 81 miembros (con un quórum mínimo necesario de 42) aprueban el juicio político Dilma Rousseff será apartada de su cargo por 180 días en los que asumirá el vicepresidente Michel Temer que pertenece al PMDB que ya no forma parte de la coalición de gobierno.

Esos seis meses de plazo será el tiempo que se tomará la Cámara alta para desarrollar el juicio propiamente dicho. Finalmente en una sesión que debe ser presidida por el presidente del TSF, 54 (dos tercios) de los 81 senadores deben apoyar la salida de Rousseff para concretar su apartamiento definitivo del cargo.

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El llamado de organizaciones sociales al pueblo de Brasil: Unidad para resistir la ofensiva derechista

La Cámara de Diputados de Brasil acaba de consumar el primer paso –decisivo- para el golpe de Estado en el vecino país. Ahora, el Senado se apresta a destituir a la presidenta Dilma Rousseff, del PT.

El golpe es tan evidente que se juzga a la presidenta Dilma por decisiones políticas que tomó la fórmula presidencial, para que asuma en su lugar el otro integrante de la fórmula, el actual vicepresidente, Michel Temer, del partido PMDB. No se respeta la voluntad de 60 millones de brasileños y brasileñas que en 2014 eligieron a Dilma como presidenta. Esta decisión de millones es reemplazada por la de un grupo de legisladores que representan al poder económico concentrado y que en su mayoría están sospechados de corrupción. De esta manera, la derecha en América Latina continúa con su legado anti-democrático.

Se trata de un golpe de Estado de características similares al que en 2012 derrocó al presidente de Paraguay, Fernando Lugo. Un nuevo formato para los mismos objetivos: alinear a los países de América Latina y el Caribe con la estrategia de EEUU. El imperio intenta retomar el control del continente tras una década de articulación entre gobiernos de izquierda y progresistas –surgidos, a su vez, como consecuencia de intensas luchas populares contra el neoliberalismo- que marcó una época de integración inédita, alumbrando mecanismos como ALBA, UNASUR y CELAC. Aún en su etapa embrionaria, estos organismos se convirtieron en un freno a los intentos de EEUU de imponer el ALCA y asegurar así el dominio económico, político y militar sobre nuestros territorios.

En otros momentos históricos, EEUU necesitó que las fuerzas militares de nuestros países coordinen la represión a sus propios pueblos, para instalar gobiernos dóciles a su política. Así nació y se ejecutó el plan Cóndor durante los 7´ y 80´, a partir del cual se coordinó el secuestro, la tortura, el asesinato y la desaparición de miles de compatriotas con el objetivo de aniquilar la movilización popular y aterrorizar a la población para instalar las políticas neoliberales. En esta época, la nueva estrategia es la del llamado “golpe blando”, donde se intenta legitimar la destitución de gobiernos inconvenientes por medio de la articulación entre los medios privados de comunicación, sectores del Poder Judicial y el Parlamento.

También, en ciertos casos, se le puede sumar la utilización de fuerzas especiales de combate militar –sicarios, paramilitares- o comunicacional –laboratorios de operaciones psicológicas-, que realizan acciones combinadas para deslegitimar procesos y crear una situación que habilite el cambio de gobierno. Invariablemente, en todos los casos el cambio de gobierno se realiza por formaciones políticas de derecha, que admiten la democracia solo cuando triunfan, pero operan contra ella apenas quedan fuera del gobierno.

Ante esta situación, desde el Movimiento Popular Patria Grande expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Brasil, que está siendo invisibilizado por los medios masivos y que en este momento se encuentra en las calles repudiando el golpe. A su vez, manifestamos la preocupación por el curso de los acontecimientos en desarrollo, de plena afinidad con los deseos del imperialismo: al triunfo electoral de Mauricio Macri en Argentina, ahora le sigue el golpe en Brasil.

El terreno está preparado para avanzar más decididamente contra los gobiernos y los pueblos de Venezuela, Bolivia y Ecuador y para iniciar un nuevo ciclo de ajuste neoliberal sobre todo el continente, que incluirá  la discusión de Tratados de Libre Comercio -que pretenden recortar derechos sociales y limitar la soberanía económica, para beneficio de las trasnacionales- y la “cooperación” entre las fuerzas militares y de seguridad norteamericana (DEA, FBI y Comando Sur del Pentágono) con sus equivalente locales. Por esto y otros temas es que no daba y no da lo mismo un gobierno de Macri o un golpe de Estado en Brasil.

En estas circunstancias, tenemos que redoblar y profundizar el debate político y los procesos de unidad entre las organizaciones populares de cada país y en todo el continente. Es preciso coordinar las luchas y las movilizaciones en solidaridad con los procesos agredidos y en cada país, disponernos a asumir en unidad un nuevo ciclo de resistencia, con el objetivo de construir la alternativa política de los pueblos.

Por: Movimiento Popular Patria Grande

Prensa Opal

El Trabajo de OPAL, está argumentado y contextualizado en la realidad de los pueblos de latino américa y es diametralmente opuesto a las líneas editoriales de los medios de comunicación, monopolizados por los poderes económicos y políticos.

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