Las elecciones pasan, las bases del sistema quedan

Desde el año 89 que votamos, pero seguimos con la misma ley de aguas, con el mismo sistema de pensiones, la misma ley forestal, la misma salud, la misma educación de mercado, la misma explotación despiadada de los recursos naturales, esa que atropella y destruye todo a su paso con tal de imponer la bandera del “progreso”.

Las elecciones pasan, las bases del sistema quedan. Siempre podrán haber reformas que sean amigables con las pretensiones de las mayorías, más, los pilares del sistema no son fáciles de cambiar pues es el mismo sistema el que no te lo permite. La aristocracia chilensis, que impuso a fuego y sangre los pilares de este Chile, sabe muy bien que desde la institucionalidad difícilmente se podrán cambiar estos pilares, por eso es que, la misma clase conservadora llama a creer en esta “democracia” y la CENTRALIZA en el voto y no en la organización social ni en la lucha de los pueblos por decidir qué tipo de vida quieren para el futuro. Ellos no dan poder a los pueblos, ellos quieren que los pueblos les entreguen el poder para decidir por ellos. A eso le llaman “democracia” que no es lo que originalmente pensaron los griegos, pues etimológicamente significa el poder del pueblo. Hoy es simplemente es el poder del pueblo entregado a la aristocracia para que ésta decida por él.

El voto nos puede ayudar a elegir al menos malo, pero no creamos que con el voto cambiaremos o haremos los cambios que el pueblo desea. Porque como dijo Galeano, si votar sirviera para cambiar las cosas, ya estaría prohibido. Nadie nos salvará, sólo la organización del pueblo empoderado podrá hacer los cambios necesarios y nadie hará esos cambios por nosotros porque “ellos” no son nosotros. Los partidos son los partidos, no son pueblo. Cuando el pueblo deje de entregar poder y comience a usar el poder que tiene, otro gallo cantará.

Se hace urgente desenmascarar esta “democracia”, no creerle sus mentiras. Es necesario organizarse territorialmente, estar en contacto con las distintas organizaciones ciudadanas -no partidistas- para comenzar a ejercer la soberanía que ha sido usurpada por la ley y por el poder del dinero.

Si usted va a votar y no hace más que eso, hará justamente lo que quiere el poderoso. Que no se organice, que entregue poder a “otro” para que ese “otro” haga los cambios que usted no hace.

Por: Ediel Vasquez

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