La conflictividad frente a las acciones extractivistas en los territorios de Nuestra América, la mercantilización con el inherente despojo y usurpación de los territorios y muchas veces a costa de la propia vida, no deja de aumentar.

ESTADO DEL ARTE

El Estado del arte en las teorías de la gobernanza nos hace percibir que el término gobernanza, traducción de la palabra anglosajona governance, irrumpe como reemplazo del concepto de gobierno el que se expande en la última década del siglo pasado. Lo último como un efecto de la llamada globalización, una verdadera mundialización del capitalismo, expresada en la construcción acelerada de un mercado mundial, bajo el signo del neoliberalismo. Conocimos desde entonces por gobernanza una serie de mutaciones que podemos caracterizar como una redefinición de la autoridad y poder de los Estados nacionales, todo esto particularmente con gran impacto en el Sur del Mundo.

Teníamos como conclusión al proceso expuesto más arriba una regulación con distintos matices pero, que ponía en claro que la sociedad humana dejaba de ser un monopolio del Estado, pasando a ser una mera función compartida; por un lado, a nivel global, con los organismos internacionales, sus engendros como lo son acuerdos, tratados de libre comercio y protecciones de inversiones que se convierten en noticias recurrentes de los telediarios y publicaciones de la prensa generalista a nivel planetario; y por la otra, a nivel nacional y local, con un conjunto de los llamados actores privados que comprenden, tanto a las empresas como a las llamadas organizaciones no gubernamentales ONGs), consideradas desde entonces representantes legítimos de la también llamada sociedad civil. La gobernanza así la podemos insertar, sin duda, en los procesos de privatización, desnacionalización y desdemocratización de la figura y constitución del Estado y lo público, propios del neoliberalismo.

A comienzos de siglo, el término gobernanza ambiental nos remitirá también a los mismos procesos relacionados con los bienes comunes naturales y a la naturaleza . Pertenecen a los bienes comunes naturales el aire y la atmosfera, el sol y el cosmos; las aguas, océanos y glaciares; la biodiversidad, los desiertos y montañas; el suelo y subsuelo; el material genético encerrado en la naturaleza y las semillas.

Los bienes comunes naturales no son recursos naturales, referirse a ellos así es la primera forma de apropiación, desde el lenguaje. Implica una relación normalizada de dominación del ser humano sobre la naturaleza, basada en la acumulación por desposesión. La propuesta de los bienes comunes no sólo tiene que enfrentarse a los peligros de la mercantilización de la vida natural por parte del capital, sino también a la propia ciencia y a la institución del Estado-Nación, cada vez más funcionales al sistema. Sintetizando, la naturaleza se entiende a menudo como un conjunto de procesos e instituciones, tanto formales como informales, que incluye normas y valores, comportamientos y modalidades organizativas, a través de los cuales las empresas, las ONGs y diversos actores sociales, y las instituciones públicas, articulan sus intereses, median sus diferencias y ejercen sus derechos y obligaciones en relación al acceso y usos de los bienes naturales.

Concluyendo, la utilización de la llamada gobernanza culmina desplazando y asignando funciones anteriormente propias del gobierno a las empresas, así mismo se propone configurar, desde ciertos modelos legítimos, la participación de la sociedad civil.

Si tomamos el ejemplo del actuar de las grandes corporaciones extractivistas de como operan en los territorios, particularmente en Nuestra América, vemos que lo hacen a imagen y semejanza de los propios Estados no siendo esto que pudiese ser interpretado como un error, que obedece al efecto específico de una constante búsqueda por el afán de ganancia de una clara reformulación del propio Estado y del ejercicio del poder bajo la impronta del neoliberalismo.

La aplicación de una verdadera ingeniería que vemos en el mundo entero en las corporaciones es el otro ejemplo de la llamada responsabilidad social corporativa. A semejanzas de la filantropía tradicional, ejercida por la clase dominante, hoy la vemos diferenciada, normada, establecida y por ende como una “limpia y transparente” manera de hacer negocios, acción que a su vez legitima el conocido “business as usual”. Vemos hoy en día en casi todo los rincones del planeta que grandes corporaciones, como en el caso de Chile lo hacen con el cobre ahora el litio y otros minerales de importancia estratégica, perpetuando las ganancias empresariales. Todo ocurre incentivado por los gobiernos de turno, que incorporan el llamado financiamiento corporativo de establecimientos de formación escolar, de formación técnica o sanitarias en territorios donde prolifera e impera el extractivismo. Esta violenta intervención que es conocida, implica la intervención abierta y directa de las empresas sobre las poblaciones, que operan en el desmantelamiento de infraestructura y derechos ganados por los trabajadores y trabajadoras, obtenidos en largas luchas, que se suman al notorio y hoy creciente abandono del Estado. Por otra parte, hay que hacer notar, que esta desgraciada actividad, por parte de las empresas, la denominada responsabilidad social corporativa, crea el ambiente propicio para la evasión, reducción de impuestos, desmedro de regulaciones estatales y descomposición de la organización sindical, entre otros.

Toda la actividad mencionada más arriba se da dentro de la economía verde, siendo el conflicto ambiental entre capitalismo y seres vivos también, como lo demuestra la realidad actual en Nuestra América, de manera simultánea una otra oportunidad de negocios y ganancias.

COROLARIO DE LA ECONOMIA VERDE

La gobernanza ambiental o la responsabilidad social corporativa, incentiva el proceso de economización de un aspecto de la vida de los seres humanos, también en el plano político, de la privatización del ejercicio del poder entre el ser humano y la clase empresarial capitalista en el proceso de mercantilización de los bienes naturales comunes.

La conflictividad frente a las acciones extractivistas en los territorios de Nuestra América, la mercantilización con el inherente despojo y usurpación de los territorios y muchas veces a costa de la propia vida, no deja de aumentar. Afortunadamente el cuadro actual de cuestionamientos y denuncias también emerge gracias al accionar de los propios pueblos, mucho más organizados en sus propios territorios, constituyéndose en un valioso accionar que promueve el cambio y aumenta la crítica a estos procesos. Un claro ejemplo son las visiones diversas del Buen Vivir, las experiencias de defensa de nuevas formas de vida social y de la autoridad colectiva que aún vive el proceso.

Un claro ejemplo que deseamos también resaltar en el contexto más arriba expuesto, es el accionar impulsado por las prácticas políticas desarrolladas en Bolivia por el movimiento Feminismo Comunitario y sus expresiones territoriales como las que también emergen en Chile y en otros lugares de Nuestra América. Un ejemplo se produce en territorios como Lo Hermida en la zona central del país (Santiago) y varias otras que se van construyendo, o como estas propias luchadoras lo expresan, construyendo redes que hoy día articulan con clara decisión y efectividad, incluso haya que destacar, literalmente sorprendiendo arsenales teóricos de la misma Europa !. Una tarea, sin duda que enfrenta al neoliberalismo que se despliega trágicamente en Nuestra América en los últimos años, trayendo consigo violencia y profundización del extractivismo.

Así las prácticas y horizontes que se perfilan en Nuestra América- el Abya Yala- se van fortaleciendo desde un nuevo frente anticapitalista, antipatriarcal y ecosocialista con interacciones hoy en día sorprendentes. Estos movimientos ensanchan, sin duda, las utopías, que a pesar de los grandes y lamentables tropiezos se levantan y continúan en la búsqueda de nuevas formas de vida fuera del sistema vigente. Lo novedoso también de estos desafíos, que provienen desde el Sur y replican en la propia Europa, es que vemos y reiteramos con pleno optimismo que el mismísimo Antropoceno, inaugurado desde el occidente blanco, anglosajón, capitalista- neoliberal, debiera poner atención en estas nuevas formas de vida, que no son sus “propios descubrimientos, “ sino saberes diferentes y alternativos que van emergiendo para continuar la vida en el planeta Tierra de todo ser viviente, donde modestamente debiéramos incluirnos.

AEM

Por: Alfonso Madrid…. Pensador, Activista, Antropólogo e Investigador de los Límites Planetarios y el Antropoceno

 

Escrito por prensaopal

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