La comunidad cristiana Cristo liberador de Villa Francia, denuncian a periodistas de la Tercera por un artículo publicado, que catalogan de tendencioso y de poco rigor periodístico, a través de una declaración pública enviada a Opal-press. 

Declaración pública

El día sábado 23 de marzo de 2019 el diario La Tercera publicó un artículo titulado “La iglesia establece uso arbitrario de la liturgia de Mariano Puga”. Nosotros, la Comunidad Cristiana Cristo Liberador de Villa Francia queremos compartir, con todas y todos los que quieran, lo que, como discípulos de Jesús, en una iglesia en crisis, sentimos, creemos y vivimos al respecto:

Los periodistas firmantes del artículo, Sergio Rodríguez y María José Navarrete, construyen un artículo tendencioso y sin consistencia argumentativa, con información falaz a pesar de su fácil comprobación si realmente hubiesen realizado un trabajo responsable.

Mariano Puga está en Chile hace una semana. De hecho, hoy está compartiendo y co-celebrando misa entre la Comunidad que escribe esta carta. La investigación periodística que afirma que Mariano volvería a mediados de abril, también asevera que hubo una acusación realizada por dos personas por abuso de poder y de conciencia. Nada sabemos de esas personas, los periodistas no entregan luces al respecto, ni siquiera ocupando fuentes anónimas, así como tampoco dan cuenta de las fuentes eclesiásticas consultadas. Nos parece legítimo consultarnos no solo dónde estarán esos denunciantes, sino sí efectivamente existió alguna vez esa denuncia. Sería pertinente demostrarlo.

El reportaje subtitula y trata de “abuso de poder y conciencia” -y ocupa una fotografía grande de Mariano en el medio-, pero al mismo tiempo dice que el fallo no lo ratifica, el reportaje sin embargo termina usando al sacerdote como excusa para volver a abrir el tema. Es decir, a pesar de que en la nota se desmiente que Mariano Puga incurre en “abuso de poder y conciencia”, de todas maneras, termina poniendo el tema de los abusos sexuales en la Iglesia.

¿Por qué se termina con esta discusión en una nota de Mariano Puga cuando en esta misma se sentencia que Mariano es inocente de los abusos de poder y conciencia, y no hay ninguna evidencia que lo vincule?

¿Para qué está el periodista? ¿Cuál es su oficio? Suponemos que no solo informar o replicar lo que vio o quiso oír, sino que investigar, ser acucioso, pues su decir afectará públicamente a un grupo humano o a una persona. Sin embargo, los periodistas firmantes del artículo no confrontan la información, no entrevistan o acuden a otra fuente que coloque en tensión las afirmaciones. Esto nos llama la atención por su fondo, pero también por su forma, pues María José Navarrete ha entrevistado anteriormente a Mariano, ha estado en su casa y ha visto cómo vive. También ha estado en la Capilla Cristo Liberador y ha podido observar a la Comunidad, el cariño y el ambiente fraterno, de respeto que se convive. Sin embargo, nada de aquello aparece en el artículo, no entrevista a ni una sola fuente próxima a esa realidad, sino que fuentes laterales que se refieren desde veredas distantes, como las que de hecho ocupan, sobre lo que sería la liturgia que hace Mariano o sobre lo que significaría el abuso de conciencia y de poder en la iglesia.

El artículo es tendencioso, invita a la confusión, tiene la intención de ser poco claro. En ningún caso ayuda al lector a comprender por qué el cura Mariano haría “un uso arbitrario de la liturgia”, ni menos ayuda a saber por qué, a pesar de que la eventual denuncia se retiró, se siguió con la investigación, hecho al menos curioso ¿Por qué se continua con una investigación que no tiene remitentes? ¿la demanda la propia jerarquía de la Iglesia Católica?.

No obstante lo anterior, este punto es interesante, ya que supone que la Iglesia Católica está realmente comprometida en ser concienzuda y actuar en consonancia con la denuncia de personas que se sienten dañadas en algún o más aspectos, aunque retiren su acusación. Es interesante que los funcionarios de la iglesia muestren ese ahínco, justo en la misma hora en que, si no fuera por presiones externas y la lucha constante de las víctimas, la impunidad se hubiera impuesto. Se muestra insistencia en el proceso de justicia justo cuando los responsables y cómplices de todo tipo de abuso han demostrado la carencia de compasión, diligencia, responsabilidad y real perdón con las víctimas abusadas por sus propios compañeros de oficio. No es el caso de nuestro pastor, que justamente es testimonio consecuente, no sin errores, de amor y Evangelio entre los sencillos y oprimidos de la tierra.

El artículo es publicado el mismo día en que se anuncia la aceptación de la renuncia del cardenal Ricardo Ezzati por el Papa Francisco, a pesar de que la presunta denuncia contra Mariano Puga se conoció en septiembre de 2018. La decisión editorial de Michel Nahas y Sergio Rodríguez de publicar la nota ayer es por cierto deliberada, tiene como intención denostar a uno de los rostros más consecuentes de la Iglesia Católica del siglo XX, el mismo que optó por dejar sus privilegios de origen y ser parte de Villa Francia, Cerro Navia, La Legua y Chiloé, al que torturaron y vejaron, a quien la gente común y corriente de las más diversas realidades respeta, a quien los excluidos y sin poder identifican como suyo, a quien perdonó y ama en el Evangelio a Jesús de Nazaret, sus sueños y sus causas. La nota tiene la intención de denostar al pueblo que comulga en esa liturgia.

Nos queda claro la ética de los profesionales de este artículo de uno de los diarios pertenecientes al duopolio comunicacional de Chile, nos queda claro también que todos y todas los que han participado de esta felonía no conocen a Mariano Puga, no conocen nuestras comunidades, no conocen lo que vivimos y sentimos los que elegimos seguir a Jesús de Nazaret, no intenten hablar de lo que no pueden ni quieren conocer.

Comunidad Cristo Liberador de Villa Francia.

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Escrito por prensaopal

Un comentario

  1. Manuel Muñoz Aravena 28 marzo, 2019 en 7:15 pm

    La vida y la acción pastoral del Padre Mariano tiene muchos detractores desde fuera y dentro de la iglesia, más aún en estos días de crisis, donde la palabra honesta y una vida consecuente marca los caminos de una iglesia liberadora, tan contrapuesta a esa parte que hoy nos avergüenza.
    El pueblo sencillo, el de los barrios, campos y poblaciones, el pueblo de los que esperan en la fe del Cristo liberador, serán las raíces donde se alimentará el brote de una iglesia que anuncia la liberación en la construcción del reino.

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