Chile

Vamos Chile Caramba, Chile no se Rinde.

El hematoma histórico hierve de huestes en las avenidas truncadas de Chile, donde el metro apuñala su tarasca de tarifas, una vez más. Ésta vez, 30 pesos cuesta arriba, lo cual ha sido la gota que rebasó la urnas, el antepenúltimo abuso constante que provocó la reacción histórica e histérica de quienes por tres décadas y más, se han sentido abusados.
Esta efervescencia social es el resultado del maltrato económico, no de un alza de 30 pesos, sino de algo así como 46 años de abusos y humillaciones.

No es robo, recuperar lo robado.

El vandalismo, el pillaje, el robo, es la imagen copiada del modelo y los paradigmas que ellos mismos enseñan. El saqueo es la respuesta casi proporcional en contra del saqueo de los recursos naturales y básicos del país, donde prácticamente todo está en manos agiotistas.

¿Nos bombardean constantemente para que compremos sus productos vacuos y superficiales? Bien, han convencido a la gran mayoría que no sólo se lleve la leche y el pan, también, justamente los productos e insumos superficiales que tanto alardean aquellos que se burlan de la inopia colectiva de un país que sólo mira detrás de las vidrieras constantemente. Alguna gente tiene lo suyo, pero le gustaría tener más y más y más, ¿No es eso la base del capitalismo? Cosechen lo que sembraron.

Un sistema de aprovechadores, crea aprovechadores. Y como tales y cuales, el empresariado suelta su jauría de policías y militares desequilibrados y enfermos, abusando del poder que se les ha conferido, comportándose como sociópatas que no tienen idea de los derechos humanos básicos.

Toque de queda y toque de la dignidad. La herida generacional de la dictadura abre una vez más las llagas que nunca cerraron. Los niños y los jóvenes de antes aún recuerdan los toques, los niños y jóvenes de ahora, sentirán lo mismo. Nada está olvidado. Nadie está Olvidado.

Mientras tanto, General Director de Carabineros: Mario Alberto Rozas.

Los equipos especiales de Carabineros de civil que cometen actos de terrorismo para sembrar el caos y el miedo (incendios, palizas, asaltos, pillajes en las ferias) y de esta manera justificar la represión en inclusión de militares en las calles, es de tu entera responsabilidad y si tuvieses algo de honor renunciarías por tus métodos grotescos y cavernarios. Dada la dificultad de tal empresa, el gesto de tirar la correa de vuelta, sería apreciado. Estando tú a resguardo, imagino que es fácil enviar órdenes a distancia. Cuidado con eso, que muchos que se han creído intocables, lo han entendido muy tarde.

Y el beso o manoseo empresarial que sacude esta DINA/CNI semidormida, tendida sobre los vacíos jurídicos que jamás fueron cubiertos, asoma su halitosis de hábitos horribles en contra de los transeúntes y habitantes de este largo catre de torturas económicas llamado Chile. Valientes víboras de civil disparan, como dicta su tradición de ratas, en contra de gente desarmada.

Los patrones y sus carabineruchos cleptómanos y sus militares ladrones, salen a la calle a dar lecciones de honradez.

El sistema de pensión en Chile es un asco y una humillación por parte de especuladores bursátiles.
La educación en Chile es mediocre, mala y pésima. Un sistema diseñado para que los pobres no tengan acceso a la cultura y sólo sean mano de obra barata.
La salud en Chile es contraria a la vida y lucra con el dolor de las personas. Parásitos del dolor ajeno ofrecen sus servicios privados.
Bosques y lagos están en manos privadas. Playas y lagunas tienen dueños privados.
El agua sufre alzas constantes. La estafa de las cuentas de la luz es pan de cada mes.
La locomoción colectiva sube a su antojo. El combustible sube todas las semanas.
Los lugares habitables están contaminados y olvidados. La polución es insostenible.
Se paga por atravesar una calle en mal estado. Se paga peaje para moverse por el propio país.
Las carreteras son privadas. Las mujeres son privadas de sus derechos. La población indígena es asesinada y apaleada.
Los profesores ganan una miseria. Las enfermeras ganan una miseria. Los obreros lo mismo.

La gente se aburrió de tanto abuso y salió a las calles, en forma descontrolada y poco organizada, pero esto ha sido una bofetada en pleno rostro, en contra de los malditos tibios y amarillos que han estado diciendo que el sistema hay que destruirlo desde dentro, y cómodos con sus prebendas económicas y sus negocios ocultos, pueden esperar, 30 años más. Los latigazos pueden ser 40 semanales si nos comportamos.

No todos los pobres son buenos y honestos, ni todos los ricos son avariciosos o corruptos. Hay de todo, en el feudo del señor. Entonces la olla y la cuchara también son aporte. Menospreciar los gestos solidarios nos convierte en prisioneros de conceptos rígidos que jamás terminan bien.

Ahora bien, lo más importante es ser capaces de Organizarnos, porque los posibles escenarios que se avecinan así lo demuestran. Una manera de destruir un sistema es construir algo distinto al sistema.

Intentarán dividirnos. Bajarán algunas alzas, sacarán los militares de las calles, ciertos partidos harán pactos para que todo se calme y eso sería. Muerto el movimiento como el de los pingüinos y tantos más.
Pero los partidos de oposición no tienen pito que tocar en esto, principalmente porque se representan a ellos mismos y no tienen ni raigambre social, ni moral, más que para enseñar sus métodos de corrupción o cómo limosnear sin perturbar al patrón. Debido a esto, no hay culpables o líderes directos a quienes usar como chivos expiatorios. Hay que crear culpables, mientras tanto el cacareo de la violencia aguanta, pero tiene sus días contados.

Y tal vez, no habrá acuerdo alguno, a pesar de los analgésicos en contra del cáncer capitalista. Ahí quizás, “debido al caos y los desmanes y el momento histórico” los militares se tomarán el gobierno. Ahí Piñera podrá decir que Sí hay una guerra porque la experiencia acumulada de muchos, hará que se desentierren ciertos pertrechos y esta vez, no habrá “transición” que les soportemos.

Lamentablemente no hay un movimiento que dirija el accionar de la gran población. Lo que hay son pequeños grupos comunicados entre sí, pero que no dan abasto para una conducción plena. El Partido Comercial eliminó de sus estatutos básicos la línea política respecto a un estallido social y no hay manera de contar con ellos si es que no se les da algo a cambio. El Frente Amarillo está más preocupado de que cualquiera pueda entrar al baño que se le de la gana y sus cimientos políticos y filosóficos son caridad social o ademanes de burgués gentilhombre.

Este estallido social corresponde a un mero espasmo ante la constancia de azotes. Es bastante probable que sólo será eso. Si no fuese así, una vez más, hay que organizarse y lamentablemente, también armarse porque la doctrina militar de Chile contempla a su propio pueblo como enemigo, y ante esto, cualquier cosa es permitida por parte de ellos.

Ahora es cuando el pueblo Mapuche debe pasar a la ofensiva. Ahora es cuando los pescadores deben dar un golpe de timón. Ahora es cuando los profesores, los estudiantes y los universitarios deben salir a la calle. Ahora es cuando los obreros deben levantar sus serruchos. Ahora es cuando los sin casa deben levantarse. Ahora es cuando los jubilados reclamen. Ahora es cuando, ¿después? Sólo será otra anécdota histórica contada.

Andrés Bianque Squadracci.

Fotos: MediActivista

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