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Calama, amenazada por el Covid y la Gran Minería

Los altos niveles de contagio por coronavirus que ha presentado el sector minero nacional, con casi 5 mil contagios y 10 muertos, han puesto a la minería en el foco de la noticia. Las regiones mineras más afectadas han sido Antofagasta, Tarapacá y O`Higgins. Según las cifras del Ministerio de Salud al 23 de julio, la región de Antofagasta es la tercera con mayor número de contagios en Chile, con 14.481 personas contagiadas y 315 fallecidas, sólo superada por la región Metropolita (278.890 contagios y 7.471 fallecidos) y la de Valparaíso (21.367 contagios y 475 fallecidos). Cabe señalar que la región de Antofagasta tiene una densidad poblacional de 4,94 hab/km2 en comparación a la RM (474,85 hab/km2), por tanto, la propagación debería ser menor; sin embargo, el factor minero, sumado al nivel de hacinamiento de las regiones del norte, ha sido decisivo para poner en riesgo a la región, por la cantidad de personal que se traslada simultáneamente entre turnos. Esto ha afectado en especial a las comunas de Antofagasta y Calama, que hoy se encuentran en cifras rojas con 6.743 y 6.076 contagios, y 111 y 177 muertes por coronavirus, respectivamente.

La relación de la minería con la salud es clara, cuando vemos ciudades como Calama, con los índices más altos de cáncer a nivel nacional y de enfermedades laborales en trabajadores de la minería. Debemos comprender que la salud (y la enfermedad) no dependen sólo de la condición física de las personas, sino que existen determinantes sociales que afectan la calidad de vida, como las políticas que promueve el Estado, las cuáles afectarán por ejemplo el acceso a servicios básicos, a una vivienda de calidad, a la educación, a respirar aire limpio, entre otras. Más allá de las condiciones geográficas propias de cada territorio, las decisiones del Estado sobre el ordenamiento de las actividades a escala nacional tienen directa afectación en la población. Producto de la dictadura cívico-militar, la geografía nacional ha sido organizada en regiones ganadoras y perdedoras, según su articulación y funcionalidad al mercado global. De este modo, las regiones del norte han sido caracterizadas como zonas mineras, cuya principal mercancía de exportación es el cobre. Son regiones ganadoras para el modelo neoliberal, pero ocultan los impactos de la sobreexplotación de los territorios, como son el desgarre del tejido social, la destrucción de ecosistemas, desplazamiento forzado de población, el deterioro de la salud física y psicosocial, entre otros.

Desde el inicio de la pandemia en Chile, el gobierno decretó la paralización de actividades no prioritarias como medida sanitaria, por supuesto sin incluir la minería, pues su funcionamiento responde directamente a las necesidades del aparato productivo. Uno de los argumentos para mantenerla, ha sido cargar a la actividad minera un peso importante en la reactivación económica nacional durante y post pandemia. El alza que ha vivido el precio del cobre en los últimos meses ha acelerado incluso la producción, considerando la importancia para el bolsillo rentista del Estado chileno de las mineras públicas de CODELCO, que aportan los mayores ingresos fiscales en comparación a las mineras privadas.

De acuerdo con los datos entregados por la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO), desde el año 2003 al 2019, la producción total de cobre fino ha sido de 123.519 mtm (miles de toneladas métricas), de las cuáles 30.142 mtm corresponden a las mineras de CODELCO (Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales, El Teniente, Andina, Salvador y Gaby) y 39.447 mtm a las mineras privadas que monopolizan la producción (Escondida, Collahuasi, Los Pelambres y Anglo American Sur).

Si bien la Gran Minería Privada (GMP) del cobre produce alrededor del 60% del total del mineral en el país, se estimó que para el período 2005-2014, las rentas económicas de los yacimientos que constituyen la GMP-10 (1) alcanzaron un valor piso de US$114.000 millones (2). Las estimaciones del Banco Mundial para el mismo período calculan un monto de US$389.000 millones, con un promedio anual de US$38.900 millones. Sin embargo, el grueso de la contribución al Estado proviene desde CODELCO, correspondiente a un tercio (31,2%) del total de sus ingresos fiscales. La empresa estatal concentra la mayoría de sus operaciones en la comuna de Calama, ya que allí se ubican los yacimientos de Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales, así como también el tranque de relaves más grande del país, El Talabre, cercano al poblado de Chiu Chiu. También se encuentra la mina El Abra, de capitales yanquis. Una de las faenas más antiguas es Chuquicamata, que explota cobre desde 1915 en las cercanías de Calama.

En total, la región de Antofagasta alberga más de 500 faenas mineras de cobre, oro, litio y otros minerales (lo que incluye los yacimientos, las plantas de procesamiento y zonas de exploración), 10 termoeléctricas y más de 30 relaves mineros en su territorio. La acelerada explotación y el aumento de la producción desde fines de los años 80 hasta la actualidad, bajo el amparo del Código Minero y el Código de Aguas creados durante la dictadura, han generado un verdadero ecocidio en el otrora oasis calameño. El saqueo minero ha incluido el robo de tierras y aguas a las comunidades indígenas aymaras, atacameñas y quechuas, desplazándolas hacia las zonas urbanas como Antofagasta y Calama, debilitando las bases comunitarias y las actividades agropecuarias. El río Loa, conocido en los libros de clases como “el más largo de Chile”, y sus afluentes, desde el año 2000 fueron declarados agotados, producto de la creciente urbanización y uso en la industria minera (Resolución Exenta 197 de la Dirección General de Aguas) (3). El impacto sobre la calidad del aire que generan estas empresas hizo que en el año 2009 el Ministerio de la Secretaría General de la Presidencia declarara a Calama y su área circundante como Zona Saturada de Contaminación por material particulado respirable MP10, en su concentración anual (D.S. 57 de 2009 de MINSEGPRES) (4). El año 2017 la Coordinadora por la Defensa del río Loa presentó una demanda ante la Contraloría General de la República por notable abandono de deberes al entonces Secretario Regional Ministerial de Medioambiente de Antofagasta, Felipe Lerzundi, y a todos los responsables por no generar un Plan de Descontaminación para Calama (5) . Si bien la demanda fue aceptada y el proceso para ejecutar el plan comenzó, el 30 de junio recién pasado venció el segundo plazo para su entrega final por parte del Ministerio de Medioambiente.

La gran concentración de industrias contaminantes que vulneran las normas medioambientales, y con ello, la vida y salud de las personas, le han valido a Calama ser considerada Zona de Sacrificio en Chile (6) . El impacto en la ciudad de Calama es evidente, ya que al estar ubicada a media hora del tajo de Chuquicamata, ha generado una alta contaminación en los niveles del aire y agua, provocando que la población padezca una serie de enfermedades graves, como el cáncer de páncreas, pulmón y estómago, y enfermedades respiratorias, a causa de la exposición a metales pesados.

La comuna de Calama se ubica en el altiplano, entre los entre los 2.500-2.700 msnm, lo que es un dato no menos relevante a la hora de analizar los efectos del virus en la comuna, considerando que de acuerdo a los datos del Minsal, tiene la segunda tasa más alta de letalidad del país, con 2,2% (el promedio nacional es de 2,4%). Oscar Alcaíno Fernández, kinesiólogo del Servicio de Alta Resolutividad (SAR) de Calama, nos comenta que la altura es un factor condicionante del estado de salud de las y los calameños, debido a la menor concentración de oxígeno en la sangre, “lo que hace que cualquier enfermedad crónica nos afecte más fuerte por el hecho de no tener las mismas reservas de oxígeno que quizás tenga una persona en Antofagasta o una región costera ” (7)

Gracias a su trabajo en el servicio de urgencia de la red de atención primaria de salud, ha podido observar que los impactos de Covid-19 o infección por coronavirus son más letales o generan mayores complicaciones cuando están asociadas a algunas enfermedades crónicas, principalmente enfermedades cardiovasculares o pulmonares, así como en pacientes menores de 65 años con obesidad. Puntualmente sobre enfermedades crónicas en la región de Antofagasta, menciona que:

Fallece más gente por temas de tumores y cánceres, en vez de la tendencia nacional que es fallecer por enfermedades cardiovasculares, llámese infarto, accidentes cerebrovasculares, hemorragias subaracnoideas y otras. Eso pasa porque hemos visto que las condiciones medioambientales en nuestra región no son las más óptimas, sobre todo por la observación que se hace al tema de la contaminación derivado de la minería (8) .

Un estudio presentado el año 2011 por la Secretaría Regional Ministerial de Salud (9), indica que el cáncer es la primera causa de muerte en la región, siendo los hombres los que presentan un mayor riesgo de enfermar que las mujeres, asimismo indica que existe una mayor incidencia de algunos tipos de cáncer asociados a determinantes sociales y factores de riesgo ambientales en esta región. Entre los más frecuentes están el cáncer de mama, de pulmón, de estómago, de colon rectal, uterino, de páncreas y de vejiga, este último relacionado a la dureza del agua que se consume en la región, alta en arsénico y metales pesados. A pesar de esto, en Calama no existe centro oncológico, ni cuentan con médicos especialistas, razón por la que los pacientes diagnosticados con cáncer tienen que ser derivados hasta el Centro Oncológico Norte (CON) ubicado en Antofagasta. En Calama sólo cuentan con la Unidad de Poli del Dolor para el manejo analgésico, que en cierta forma facilita la sobrevida de estos pacientes.

Respecto a la Salud Pública, Alcaíno menciona que si bien ha tenido avances, las condiciones de infraestructura, personal y cobertura de los diversos centros de atención primaria, como son los CESFAM, CECOF, SAR y SAPU, aun son deficientes:

Hay algunos centros o dispositivos como los CESFAM, que algunos son muy antiguos y su infraestructura no da abasto para atender a la cantidad de población que tienen, por ejemplo hay un CESFAM que atiende a 42 mil habitantes y en general ya no tiene más espacio para poder absorber a más gente y eso hace que haya más horas de espera porque no se puede contratar más personal, debido a que no cabe más personal (10).

Otro de los factores que afectan la salud de los habitantes de Calama son las Enfermedades Crónicas Respiratorias. Es común que el sistema de salud primaria colapse todos los años durante el invierno a causa de las Enfermedades Pulmonares Obstructivas Crónicas (EPOC), las que pueden o no estar asociadas a la minería.

Muchas de estas personas llegan a nuestras evaluaciones, se les toman distintos exámenes como pueden ser evaluaciones de función pulmonar, lo que se llama espirometría o se le toma incluso radiografías donde pesquisamos que ya hay un daño pulmonar que lamentablemente no se generó en un par de días, esto ya tiene años de existencia, en el cual ni siquiera fue notificado por los diversos exámenes preocupacionales, donde muchos de los pacientes ya se llevan una desagradable sorpresa de ver y decirles que ellos tienen un daño pulmonar irreversible, y lo más deducible que sea por su actividad laboral si es que no existían antecedentes previos de otras enfermedades como asma o de tabaquismo. Los pacientes igual quedan un poco complicados con eso, porque ellos recién se enteran de los daños que tienen producto de esto. Está demás decir que incluso hemos tenido pacientes, que los mismos broncopulmonares de los hospitales tanto de Calama como del regional de Antofagasta, han manifestado que los niños tienen que salir de Calama, eso también ha pasado con adultos mayores, porque la cantidad de polución que existe es muy desfavorable para poder hacer un manejo correcto de estas patologías.

En las salas de Enfermedades Respiratorias Agudas (ERA) y de Infecciones Respiratorias Agudas (ERA), que son programas respiratorios que se diseñaron entre la década del 80 y del 90, hemos visto que se controla gran cantidad de personas que tienen Enfermedades Crónicas Pulmonares, pero derivadas de trabajos a alta polución o minería como puede ser la neumoconiosis, o la más conocida es la silicosis por ejemplo. Y también vemos otro tipo de patologías crónicas respiratorias como es el EPOC que se gatilla por el tabaquismo (también por la exposición de quema de leña o carbón, o de yareta en el caso del norte). Es importante tener este antecedente porque muchas de las personas que fuman en nuestra región, hacen que la región de Antofagasta tenga la tercera tasa más alta de tabaquismo sobre 14 años, entonces eso también deja que tengamos una salud bastante mala en general. Aparte de eso también hay una alta prevalencia de enfermedades como son la hipertensión, la diabetes y sobre todo la obesidad y el sedentarismo. Entonces igual esas cosas han ido condicionando un poco el hecho de que los pacientes tengan una respuesta favorable o no al Covid. Mientras más patologías existan previas, mayores son los índices de compromiso del estado en general o incluso dejar una tendencia a la mortalidad un poco más alta que una persona sin este tipo de patologías (11).

La urgencia de la realidad en esta región ha llevado a los sindicatos de trabajadorxs a levantar huelgas, reclamando por mejoras en la salubridad y el cese de las faenas, como lo ha hecho el Sindicato Nº 1 de Trabajadores de Minera Escondida y el Sindicato Norte de AES Gener, quienes amenazaron con paralizar el suministro de energía a las grandes mineras del norte. Además, el Sindicato de Trabajadores de la Minería Chuquicamata llamó a cerrar el Aeropuerto El Loa por ser un foco de contagios durante los cambios de turno de los trabajadores mineros, acción secundada por el Alcalde de Calama, Daniel Augusto y la alcaldesa de Antofagasta, Karen Rojo. También se ha solicitado la instalación de un hospital de campaña, ya que tanto el Hospital Dr. Carlos Cisternas como el Hospital del Cobre se encuentran colapsados, debiendo trasladar a sus pacientes hasta ciudades como Arica, La Serena y Viña del Mar. Ante las críticas, las empresas mineras se vieron forzadas a tomar medidas para continuar funcionando, como el cierre parcial de Chuquicamata y la reducción del número de trabajadorxs, excluyendo a los foráneos (aunque el 95% son trabajadores de Calama) y a los subcontratados, justamente el sector más desprotegido de la minería. CODELCO también paralizó las obras de construcción de la mina Subterránea en la comuna de Calama y la ampliación de El Teniente en Rancagua. Entretanto, el 9 de junio inició la cuarentena total en la comuna de Calama, y el 23 de junio se sumaron las comunas de Antofagasta, Tocopilla y Mejillones; sin embargo, los contagios siguen en aumento.

Para Alcaíno, el hecho de vivir en una región explotada por la megaminería es un factor determinante a la hora de analizar la cantidad de casos de contagios y muertes durante esta pandemia.

El hecho de no haber declarado de forma oportuna las cuarentenas, los cordones sanitarios, limitar faenas mineras, que es la que mayor cantidad de población flotante mantiene en Calama y que esto incluso puede ser un nido de infección para otras comunas, porque gran parte de esos trabajadores no viven acá. Hicieron que hubiera un aumento exponencial de los casos y obviamente eso va a aumentar las consultas en los centros asistenciales y los va a colapsar no necesariamente por la complejidad del cuadro que presenta un paciente, sino que es por la masividad de personas que llegan. Es distinto que lleguen quizás 1 o 2 graves que uno los puede manejar y los puede derivar de forma oportuna, a que lleguen quizás 100, no tan graves, que todos tienen la misma consulta, y agrégales a esas personas 2 más graves. Entonces si tú te das cuenta vas a tener un centro colapsado. Eso hizo que incluso en algunos momentos tuviésemos pacientes con espera de más de 10 horas para poder ser valorados por un médico porque no había disponibilidad de horas ni en consultorios, ni en SAPU, ni en Hospital por el nivel de colapso que tuvo la red asistencial en Calama (…) Yo creo que es necesario hacer una intervención medioambiental, quizás eso tiene que ser evaluado con el tiempo, hacer quizás unos estudios epidemiológicos, longitudinales también. El hecho de trazar si es que realmente esta pandemia del Covid tuvo una mayor agudización en las regiones mineras, ya sea porque existían antecedentes previos de que las personas puedan tener silicosis, ya de por sí por vivir en Calama; si fue por este tema de tener una baja cantidad de oxígeno, que eso es ya geográficamente inmanejable; o si ya fue algo particular de la infección. Pero yo como profesional creo que sí pudo haber influido bastante el hecho de que la polución a que nosotros estamos sometidos y no se han hecho estudios medioambientales, si pudo haber afectado al estado pulmonar de la comuna de Calama (12) .

En la comuna de Calama no existen oficinas de servicios ambientales y la Superintendencia de Medioambiente se encuentra en Antofagasta. Las estaciones de monitoreo de calidad ambiental están a cargo de CODELCO, la misma empresa responsable de la contaminación. Estas han sido demandas constantes por parte de la comunidad movilizada, quienes han exigido que se incluyan en el Plan de Descontaminación que se espera desde hace 11 años. Andrea Vásquez (13), vocera de la Coordinadora en Defensa del río Loa menciona que el anteproyecto del Plan de Descontaminación definió que el 97,7% de las emisiones son provenientes de las faenas de CODELCO, y un 1% de la empresa RAM, única empresa que procesa y recicla el plomo de todo Chile en el radio urbano, y que pretendía aumentar la importación de baterías de plomo hacia Calama, pero fue frenado por la misma Coordinadora. Con la futura aplicación del Plan se busca la disminución de un 17% de la fuente emisora, el establecimiento de una oficina de la SEREMI de Medioambiente y de la Superintendencia de Medioambiente en Calama, y que las estaciones de monitoreo pasen a manos del Estado (a pesar de que se pedía la coadministración con la ciudadanía).

Si bien la región de Antofagasta es una de las que más aporta al PIB nacional, considerada como una región ganadora en términos productivos, es un territorio segregado espacial y socialmente, con altos índices de pobreza y un sistema de salud deficiente. El deterioro ambiental ha precarizado la vida de su población más vulnerable, entre los que se consideran las comunidades indígenas y migrantes. Las desigualdades territoriales y la centralización de Chile se han hecho sentir en el abandono institucional de las regiones del norte. La reacción del gobierno y del Ministerio de Salud ha sido tardía y negligente. No se ha tomado en cuenta la diversidad de los territorios ni la realidad de su población. Los llamados a cuarentena sin contemplar ayuda económica para las familias no han hecho más que acelerar la crisis social y política que explotó en Chile desde octubre del año pasado. Para atenuar la situación la gobernación se ha limitado a la entrega de cajas con alimentos y en los barrios han revivido las ollas comunes del periodo de dictadura.

Pero poco se habla de invertir en Salud Primaria, encargada de la prevención y promoción en salud, con lo cual se podría lograr mejorar los hábitos de los pacientes y evitar que lleguen a nivel hospitalario con patologías crónicas. Poco se habla de realizar estudios medioambientales serios y de fortalecer la normas de emisión (incluso de agregar una norma por arsénico, hoy inexistente en el país). El relegado Plan de Descontaminación, si bien será insuficiente, hoy es urgente, ya que el extractivismo ha consumido los recursos y la vida de las y los calameños. Hoy debemos hablar de acabar con el modelo minero que se impuso en Chile, que sólo ha profundizado la dependencia del país ante los capitales transnacionales y ha causado la destrucción de los territorios.

Tras 5 meses de pandemia, el día 11 de julio el Ministro de Salud, Enrique Paris, aterrizó en Calama anunciando refuerzos financieros y entrega de kits de PCR, pero en una ciudad donde sus habitantes llevan décadas respirando y tragando los desechos de la minería, arrastrando enfermedades mortales como el cáncer de estómago y de pulmón, que deben ser atendidas en otros recintos hospitalarios porque la ciudad no cuenta con especialistas ni tratamientos adecuados para esas patologías; las medidas son una burla más del gobierno central, que desconoce la realidad del país que manejan. Calama no es una ciudad minera, pues a pesar de la gran explotación que alberga, solo el 16% de la mano de obra corresponde a la minería. Calama alberga numerosas formas de vida que se resisten al modelo que les impuso ser la “billetera de Chile”.

Por Colectivo Wila Pacha

El colectivo Wila Pacha, es de la región de Arica y Parinacota. Como Colectivo buscan ser un apoyo a las diversas luchas populares a través de la investigación, la propaganda y el activismo.

Notas

(1) Se denomina GMP-10 a las diez principales empresas mineras, por su significación en la producción de cobre y en la tributación minera privada actual. Estas son: Escondida, Collahuasi, Los Pelambres, Anglo American Sur, Mantos Copper, Candelaria, Quebrada Blanca, Cerro Colorado, Zaldívar y El Abra.

(2) Sturla, G.; López, R.; Accorsi, S.; y Figueroa, E. (2018). La riqueza regalada a la gran minería del cobre en Chile: nuevas estimaciones, 2005-2014. Revista CEPAL N°124.

(3) En 1998, la comunidad atacameña San Francisco de Chiu Chiu solicitó a la Dirección General de Aguas declarar el agotamiento del río Loa. Esto significa que en el cauce del Loa y sus afluentes no existen recursos para constituir nuevos derechos de aprovechamiento consuntivos permanentes, es decir, que consuman el agua sin restituirla al cauce, por ejemplo en riego, agua potable, alimentación de animales, etc.

(4) En Chile hay 17 Zonas Saturadas, 4 de ellas en la región de Antofagasta: María Elena y Pedro de Valdivia, Calama, Chuquicamata y Tocopilla.

(5) Andrea Vásquez Alfaro, dirigenta de la Coordinadora en Defensa del río Loa en entrevista con Radio Ayni, 19 de julio de 2020. Link: https://www.youtube.com/watch?v=W5vaXakLWY4

(6) Otras Zonas de Sacrificio son Tocopilla y Mejillones, también ubicadas en la región de Antofagasta; Huasco (región de Atacama), Puchuncaví-Quintero (región de Valparaíso) y Coronel (región del Bío Bío), producto de la contaminación de las termoeléctricas a carbón y fundiciones de cobre.

( 7) “Hay un número que cuantifica esto que se llama Saturación de Oxígeno, que generalmente en una persona que quizás está en costa, fácilmente puede ser sobre 93%, pero en Calama vemos que incluso personas que normalmente viven acá deben tener una saturación solo entre 90% y 93%. Es importante destacar que todo número de saturación bajo 90%, ya se considera un compromiso a evaluar por un equipo médico porque obviamente no está funcionando de la mejor forma nuestro organismo”. Comunicación personal con Oscar Alcaíno Fernández, 17 de julio de 2020.

(8) Comunicación personal con Oscar Alcaíno Fernández, 17 de julio de 2020.

(9) Moya, J. y Galaz, J.C. (2011). Registro poblacional de Cáncer Región de Antofagasta 2011. Resultados Quinquenio 2003-2007. Secretaría Regional Ministerial de Salud.

(10) Comunicación personal con Oscar Alcaíno Fernández, 17 de julio de 2020.

(11) ídem

(12) Ídem

(13) Andrea Vásquez Alfaro, dirigenta de la Coordinadora en Defensa del río Loa en entrevista con Radio Ayni, 19 de julio de 2020. Link: https://www.youtube.com/watch?v=W5vaXakLWY4

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