EEUU

EEUU: Represión policial y judicial contra manifestantes

Cualquier parecido con la realidad en Chile, es pura coincidencia

En “el país más libre del mundo”, la represión y la violencia fascista suben de tono. El gobierno prevé acusar de sedición a los “manifestantes violentos”, mientras crecen las embestidas de vehículos privados y policiales contra grupos de manifestantes.

No ocurre en Bielorrusia, así que no esperen cobertura de los medios o condena de la Unión Europea

Durante el curso de las protestas que recorren Estados Unidos desde mayo, son ya más de 300 manifestantes los que han sido detenidos y procesados por delitos contra las leyes federales. Los abogados de derechos civiles sostienen que muchos de estos cargos son versiones exageradas ofrecidas por los agentes de policía o directamente fabricadas.

   Pero ahora el gobierno de Estados Unidos ha instado a los fiscales federales a ser más duros con los manifestantes acusados de violencia. En un informe enviado el pasado 17 de septiembre por correo electrónico a los fiscales, el Departamento de Justicia les aconseja que desempolven el cargo por sedición y lo apliquen a dichos manifestantes si lo creen conveniente.

   Tanto el fiscal diputado Jeffrey A. Rosen, como el fiscal general, William Barr, autores del informe, coinciden en que los cargos de “sedición conspirativa” son apropiados en estos casos. Rosen señala, además, que el delito de sedición no requiere evidencia de que haya complot contra el Estado.

   Hasta ahora, la sedición, que conlleva una sentencia máxima de 20 años de prisión, estaba prevista únicamente para individuos u organizaciones involucradas en intentos de derrocar al gobierno. Con la ampliación sugerida, se podría procesar a cientos de ciudadanos. Es decir, estamos ante otra ley anti-terrorista encubierta y pensada para acabar con la libertad de expresión y manifestación de parte de la población.

   Por otro lado, está siendo cada vez más frecuente que vehículos privados o policiales embistan a grupos de manifestantes causándoles heridas de diversa consideración o incluso fatales. La semana pasada una camioneta negra arremetío contra una gran multitud que protestaba por el asesinato policial de Breonna Taylor en Hollywood. Pero estos hechos se han repetido, a veces con el conductor saliendo del vehículo y disparando a bocajarro contra manifestantes, en otras ciudades del país como Seattle y Buffalo.

Según Ari Weil, investigador sobre terrorismo en la Universidad de Chicago, entre el 27 de mayo (día del asesinato de Floyd) y el 5 de septiembre se produjeron 104 incidentes de este tipo, en los que estuvieron implicados 96 vehículos civiles y 8 policiales.

   Los vídeos de estos ataques han corrido como la pólvora en cuentas de Instagram y Twitter asociadas a grupos de extrema derecha y neo-nazis, con el fin de alentarse unos a otros a seguir cometiéndolos. El hashtag que utilizan es “All Lives Splatter” (Todas las Vidas Salpicadas), parafraseando al eslogan Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan). Al parecer, no violan los protocolos contra los delitos de odio que dichas redes aplican a otros grupos.

   Estos ataques con vehículos de personas generalmente armadas cuentan con la complacencia tácita de la policía. El conductor que atacó en Hollywood fue detenido e inmediatamente puesto en libertad. El de Seattle fue protegido por una línea policial tras salir del vehículo. Incluso algunos congresistas han propuesto -sin éxito por ahora- legalizar estos ataques.

   Un estudio de Injustice Watch sobre las cuentas de Facebook pertenecientes a oficiales de policía halló que el 20 por ciento comparten contenidos que glorifican la violencia extrema o el asesinato de los manifestantes. La cifra sube al 40 entre los agentes retirados.

   Mientras que la policía se muestra incapaz de prevenir y, en algunos casos, arrestar a los perpetradores de estos crímenes, lo opuesto sucede cuando se trata de manifestantes de otro signo político. En este mes de septiembre, la policía de Texas desplegó un equipo SWAT (fuerza especial), con robots-bomba y un montón de agentes para arrestar a una mujer y su perro. Ella no había cometido ningún delito, ni era sospechosa; sólo bastó que en su vehículo llevara pegatinas con la frase “Black Lives Matter” y “a la mierda esta policía racista”.

   Según el Centro de Estudios Estratéticos e Internacionalesmás del 90 por ciento de estos ataques en 2020 los cometieron personas de extrema derecha. Pero, cuando se da el caso de que el atacante es otro, la cosa varía. La semana pasada, una persona negra arremetió su vehículo contra una manifestación pro-Trump, rompiendo las piernas a un hombre. A diferencia de otros casos, fue inmediamente arrestada y acusada de asesinato en grado de tentativa y asalto con arma letal.

   Con el apoyo que reciben de jueces y policía -y el silencio cómplice de la “comunidad internacional”-, es probable que veamos más ataques de este tipo contra manifestantes desarmados antes de que acabe el año.

Por Eva Lagunero, para Canarias-semanal.org

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