Chile

Atención: el patrimonio natural de los chilenos, está en peligro

El servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, SBAP, es la pieza del engranaje que necesita el Ministerio de Medio Ambiente para su máquina de aprobar proyectos. El libro que nunca se ha escribir en este país daría detallada cuenta de todos aquellos proyectos que nunca se debieron haber aprobado y que sin embargo en los papeles del SEIA acusan sustentabilidad y están aprobados.

El Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) tiene íntima relación con el proyecto de ley del SBASP, ya que este viene a atender y consagrar elementos facilitadores para la aprobación de proyectos de inversión.

Ciertamente el diseño y arquitectura de funcionamiento del SEIA propicia la aprobación de proyectos de inversión, siendo la última decisión de carácter político (aprobar o rechazar) de las autoridades de turno. Las que obviamente desean que a su mesa de decisiones llegue todo bien ensamblado, con medidas de reparación, mitigación y compensación que hablen a la ciudadanía de la sustentabilidad de los proyectos.

Lo anterior ha implicado que, proyectos que carecen de sustentabilidad ambiental, hayan demostrado en los papeles que, si la tenían, a modo de ejemplo el proyecto del embalse El Bato, que eliminó el bosque de canelos más septentrional, con una superficie continua que superaba las 10 hectáreas, en la comuna de Illapel. De paso se eliminaron vestigios arqueológicos de importancia. Todo en la ficción de la sustentabilidad. Ciertamente Conaf manifestó que no existían compensaciones posibles, sin embargo, los papeles finales indicaron lo contrario y se aprobó.

Otro proyecto controversial fue el proyecto Minero Portuario de Cruz Grande, en la comuna de La Higuera, donde los informes técnicos de Conaf señalaron lo mismo que para el proyecto minero portuario de Dominga; sin embargo, se aprobó, no así el segundo. Estos ejemplos ratifican solo lo obvio, que dado el diseño del funcionamiento del sistema los proyectos se deciden políticamente, y que los papeles deben manifestar que exista reparación, mitigación o compensación.

El libro que nunca se ha escribir en este país daría detallada cuenta de todos aquellos proyectos que nunca se debieron haber aprobado y que sin embargo en los papeles del SEIA acusan sustentabilidad y están aprobados.

Aquí es cuando la Conaf incomoda, ya que los diversos pronunciamientos de esta institución en el SEIA han tenido un sello y rúbrica técnica, lo que ciertamente, en ocasiones ha incomodado a las autoridades de turno, tanto más cuando han involucrado a las superficies bajo protección en el SNASPE. Este no ha sido un hecho gratuito, sino que ha sido merced al rigor de análisis del cuerpo profesional y técnico de esta Corporación.

Luego, el nuevo diseño institucional atiende este punto y establece una sola línea de mando férrea, desde el nivel político superior a los niveles técnicos inferiores, de carácter uniministerial, y ya saben todos lo que significa esto. Luego, quizás desde alguna cómoda poltrona en Valparaíso consideren baladí este punto, y se desestime este aspecto, ya que nunca leerán el “Libro que nunca se ha de escribir”; y por tanto, les asista la irrealidad del adecuado funcionamiento del sistema, – que les impida proyectar los alcances y limitaciones del diseño que están creando-, quizás también ingenuamente se les podría excusar por falta de información pero no por falta de visión.

De cara a una nueva Constitución ¿no será el momento de sincerar las cosas?,¿no será necesario tener una adecuada evaluación del SEIA? , ¿ de una mínima autocritica?; ¿Cómo se pretende legislar solo desde la teoría, con parcialidades?.

En un país donde, en aras de hacerse cargo de los efectos, características y circunstancias que genera un proyecto de inversión sometido al SEIA, siempre se encuentra una medida de compensación final; ahora, el 2020 se consagra la “Compensación a través de la preservación”, (art 37) y además se venera a los “Bancos de Compensación de Biodiversidad”. Todo sin haber leído el Libro que nunca se ha de escribir, ya que otro gallo cantaría. En síntesis ¿legislación a ciegas? O ¿un perfeccionamiento de una maquinaria de aprobar proyectos?, ¿No será más razonable un acuerdo de una MORATORIA hasta que se tengan algunos capítulos del Libros que Nunca se ha de escribir?, ¿O se tiene vergüenza? , ¿Qué realmente hay detrás de todo esto?

Fuente:Sindicato de Trabajadores de CONAF.-SITREM.

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