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HUMO POR NEBLINA

De una u otra forma había que invisibilizar la sentencia de Carlos Alarcón, Raúl Ávila, Patricio Sepúlveda, Braulio Valenzuela, Gonzalo Pérez, Manuel Valdivieso, Cristián Inostroza y Jorge Contreras..todos ellos vinculados (ya sea, como autores materiales, apremios ilegítimos, obstrucción a la justicia),  al asesinato de Camilo Catrillanca.

Para ello, el equipo de inteligencia de Gobierno, no halló mejor idea que instalar durante todo el mes previo a la sentencia, el discurso del narcotráfico en la zona de Angol, y aliado a la prensa sumisa de los canales de Televisión,  dar rienda suelta a toda una humareda, que en definitiva quería desviar los ojos del público de un grave problema de terrorismo de Estado en la zona. Lamentablemente, este nefasto pilotaje para quienes lo idearon resultó una vez más malogrado, pues por una parte, muere un  subinspector de la PDI y un excandidato a concejal de la UDI en un extraño enfrentamiento, todo muy cuestionable desde la posición de la víctima hasta los presuntos perpetradores. 

Foto: Camilo Tapia

Y es que no nos debe extrañar que en la desesperación de un Gobierno que ha hecho todo mal en materias de salud, educación, economía y un largo etcétera, la figura de montaje y autoatentado es posible..¿no fue esa la estrategia hurdida en tiempos de la Unidad Popular para desestabilizar el país?, ¿cuántos montajes hemos sido testigo?; Tan imberbes son nuestras policías como para no dar captura a los “quema camiones, quemafundos y asesinos?. Un gobierno que no tiene ningún respaldo, la única forma de mantenerse en el poder es por vía de la fuerza y el andamiaje de los Estados de excepción. Como el discurso antimapuche ya no dió resultado es que se ha inventado otro “enemigo implacable, como es la delincuencia y el narcotráfico” (Piñera, 2021).

Para asegurar su condición de privilegio, resulta fundamental armamentar y en lo posible paramilitarizar los cuerpos de “orden” y esa es una receta que la élite nacional aprendió muy bien del testamento de Diego Portales y Jaime Guzmán. En esa maquinacion inspirada por el miedo, la soberbia y ambición, el Gobierno de Piñera movilizó mas de 800 funcionarios de la PDI (10% del total de efectivos policiales!!) en búsqueda de la red de narcotrafico mas grande del país-según Ministro Galli y en donde resultó muerto un policía. La zona ha intervenir: Temucuicui curiosamente el territorio mas combativo por las reivindicaciones territoriales que defendia el asesinado Catrillanca. 

De este aparatoso despliegue de fuerza, resultó un notable y malogrado decomiso, que es casi comparable a un chiste de Hirane, cito: “una subametralladora UZI, dos pistolas, un cañón adaptado, una pistola de aire comprimido, un rifle, una escopeta, seis computadores, dos cargadores de pistola (¡!¡!), cinco cilindros de gas comprimido, una escopeta recortada, siete cartuchos (¡!¡!) , más de 700 kilos de cannabis sativa, una balanza digital, 1.277 plantas de marihuana, 40 kilos de droga prensada y $ 12,3 millones en efectivo” (La Tercera, 8 de enero).

En efecto es el peor bochorno para la PDI por el paupérrimo resultado…basta con compararlo con un operarivo llevado a cabo por Aduanas de Chile (14 de diciembre 2020), en donde se decomisaron 3.505 kilos de maihuana haciendo uso del despliegue de 20 funcionarios fiscales (aduanas y PDI)…¿Qué es lo que se pretendió entonces? Simplemente desviar el foco de atención y una vez más,  copar la TV con un hecho nacido en la fantasia macquiavélica  de Larroulet y Piñera..para así evitar dar explicaciones sobre la responsabilidad politica del gobierno en la muerte de Catrillanca y de paso presionar a diputados y senadores en la aprobación de leyes antiterrorista.

Por Felipe Vergara Lasnibat

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