Chile

“La Convención es Nuestra”

La Convención deberá realizar asambleas que respondan al mandato popular, y en forma descentralizada a lo largo del país. Por eso es interesante la propuesta de los plebiscitos intermedios, para que el pueblo zanje los temas controversiales.

Estamos a escasos días para que se inaugure la Convención Constitucional, a pesar de todos los obstáculos que puso la derecha desde el primer momento, y luego las dificultades que ha tratado de imponer el gobierno de Piñera. Un sueño que muchos hemos soñado desde hace décadas por fin se está concretando, aunque, para ser precisos, esta no será una Asamblea Constituyente tal como se entiende en términos teóricos. Sin embargo, gracias a la Lista del Pueblo, la Lista de Pueblos Originarios y los representantes del Apruebo Dignidad, cada vez toma cuerpo una suerte de semi Asamblea autónoma, que asume su rol como poder constiuyente originario. Esto es lo que más ha molestado a Piñera y a su séquito en La Moneda, y entre otras cosas, tratan de boicotear las justas demandas de los representantes de los pueblos Originarios.

En todo hito las formas son tan importantes como el contenido, y aquello toma mucho más peso en el caso de los pueblos originarios, donde el mundo simbólico es parte integral de su cosmovisión. Sus constituyentes está exigiendo mínimos gestos, como permitir traductores de las lenguas nativas, o que puedan asistir con acompañantes a la ceremonia inaugural por ser autoridades de sus respectivas comunidades. Sin embargo, la Derecha Cavernaria ve en aquello casi un llamado a la disolución del Estado Nacional, y quizás tendrán que comenzar a acostumbrarse, porque el Estado Nación monolítico tal como lo conocemos, y que le gustaba tanto a los militares, tendrá que modificarse para dar paso a un Estado plurinacional.

Otro tema en discusión ha sido el monto del presupuesto para atender las necesidades de la Conveción, (para asesorías, alojamiento, traslados), y también para asegurar una activa participación de la ciudadanía. El gobierno ha señalado que tendrá un rol mínimo en el proceso y que en el tema presupuestario no cuenta con más recursos, sin embargo, sigue favoreciendo a sus cercanos, por ejemplo, Francisco Encina, secretario ejecutivo de la Convención y funcionario de la Secretaría General de la Presidencia, gana 7,5 millones, y la adjudicación de la seguridad a una empresa de un ex guardia de Pinochet cuesta más caro que el ítem para participación ciudadana. Una decisión importante será también le elección de el o la Presidenta de la Convención. Es de esperar que no sea un representante del Partido del Orden o de los noeslaformista, como Agustín Squella, quien ha hecho una impúdica campaña desde El Mercurio buscando apoyo por ser un “hombre sabio y mesurado” de la Concertación.

El 4 de Julio además se conmemoran los 210 años de la inauguración del Primer Congreso Nacional. En esa ocasión las autoridades electas provenían de las familias más opulentas de la sociedad, especialmente de la santiaguina. Hoy tenemos la oportunidad que la Convención representa al Chile real, y aunque también existen representantes de la oligarquía, son los menos, (tienen menos de los 2/3 para imponer sus vetos), y es posible que realicen alianzas con representantes de la ex Concertación (Harboe, Chahin) o de los No Neutrales, pero dudo que esas alianzas persistan más allá de temas específicos.

La Convención deberá realizar asambleas que respondan al mandato popular, y en forma descentralizada a lo largo del país. Por eso es interesante la propuesta de los plebiscitos intermedios, para que el pueblo zanje los temas controversiales. Hay que tomar todos los resguardos para que no ocurra lo que sucedió con la Convención frustrada de 1925. Alessandri Palma, otro derechista oportunista con tintes populistas, le arrebató el proceso constituyente al pueblo que se había movilizado, él instaló los temas a discutir y nominó a dedo a los integrantes de una Comisión Constituyente que redactaron finalmente la Constitución de aquel año. Debemos cuidar que nadie intente desvirtuar el proceso constiuyente y que éste interprete claramente las demandas expuestas en la calle y sea lo más transparente posible. Debemos estar atentos, porque esta Convención es Nuestra, los muertos y ciegos los puso el pueblo.

Por Cristián Martínez Arriagada, Cientista Político

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