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El Legado de Gladys Marín

No deja de sorprender la visión preclara de Gladys Marín respecto de los nudos que mantenía la Transición, de la negociación a espaldas a la ciudadanía realizadas por las cúpulas de quienes gobernaron aquellos años y que impidieron fortalecer el proceso democrático.

Corría el año 1999, y la Concertación llevaba 6 años en el poder y pretendía continuar en La Moneda, para tal efecto realizó una primaria abierta entre el candidato de la DC, Andrés Zaldívar, y el del bloque PS-PPD, Ricardo Lagos. Este último triunfó y en la elección presidencial de diciembre de ese año se enfrentó contra el candidato de la ultraderecha Joaquín Lavín. En primera vuelta Lagos sólo lo superó por treinta mil votos, lo que equivale a un voto por mesa, y al no haber logrado la mayoría absoluta, en enero de 2000, se realizó la segunda vuelta electoral. Ahí entró en juego Gladys Marín que había sido designada por el PC para ser candidata en representación de la lista Unidad de Izquierda. Lo que nunca reconocieron en La Concertación es que Lagos salió electo gracias a los votantes de Gladys Marín, quienes vieron (vimos) mayor riesgo en Lavín y optamos por el “mal menor”. Los acontecimientos políticos y sociales en los años subsiguientes vinieron a demostrar que no hubo tanta diferencia programática entre el gobierno de Lagos y uno encabezado por Lavín.

Hoy, en vista que estamos en pleno de un proceso constituyente y ante una próxima campaña presidencial, resulta pertinente recoger la visión y las propuestas de la compañera Marín y su equipo programático de entonces, pues muchas de ellas siguen tan vigentes como cuando las planteó en 19991.

El programa de Gladys Marín sostiene que en Chile se requieren Grandes Transformaciones y no Cambios cosméticos, pues éstos solo mantienen el modelo heredado de la dictadura y resultarán insuficientes ante las demandas sociales y el nuevo contexto internacional. Mientras los presidentes de la Concertación realizaban grandes esfuerzos para firmar la mayor cantidad de Tratados de Libre Comercio, la candidatura del PC hacía un certero análisis sobre la realidad del capitalismo financiero globalizado, pues en esas condiciones ya no se puede hablar de un Estado nacional soberano y social. Y señala que este estado de cosas solo podrá revertirse a través de una ruptura democrática, donde “esos quiebres deberán ser el producto de la lucha política y social, la cual, en ciertas coyunturas, alcanza la capacidad de proponer medidas que sobrepasan al modelo neoliberal, y que al hacerlo lo ponen en jaque en algunas de sus dimensiones y niveles…producir rupturas democráticas constituye un combate social continuo y permanente, cuyo objetivo es ir imponiendo medidas que desestabilicen el modelo neoliberal y vayan armando un nuevo orden a través de las luchas sociales, de las movilizaciones populares ”. (¿Acaso esto no es un anticipo a lo ocurrido 20 años después, con el Estallido Social?).

Respecto a un nuevo marco político y constitucional, propone una serie de puntos:

Un nuevo Estado democrático debe surgir de un plebiscito que derogue la Constitución de 1980 y convoque a una Asamblea Constituyente que elabore otra Constitución”.

  • Que derechos económicos y sociales tengan rango constitucional: Parte sustancial de los derechos humanos son de carácter social y por ello debieran estar asegurados por parte del Estado, como el derecho a la vivienda, derecho a seguridad social, derecho a la educación, proteger el acceso a la salud, reforzar las leyes laborales.

Respecto al tema de los medios, también es sorprendente la vigencia de ese debate, y ello explicaría por qué muchos han atacado la actual propuesta de Daniel Jadue en 2021. El texto de 1999 señala:

Durante la etapa de la Concertación se han producido procesos de concentración creciente de la propiedad de los medios de comunicación, especialmente en el campo de la prensa, pero recientemente también en el sector radial. El proyecto de izquierda propone…”:

-Fomentar el desarrollo de radios populares y la creación de micro medios escritos. Aplicar políticas que impidan la concentración de la propiedad y el control de los medios, y limitar el acceso a la propiedad a las empresas transnacionales. Derogar normas atentatorias contra la Libertad de expresión. Exigir al Estado una activa preocupación por el pluralismo informativo, especialmente en los canales televisivos. Distribuir obligatoriamente la propaganda estatal de una manera equitativa

Al leer este documento del año 1999 no deja de sorprender la visión preclara de Gladys Marín respecto de los nudos que mantenía la Transición, de la negociación a espaldas a la ciudadanía realizadas por las cúpulas de quienes gobernaron aquellos años y que impidieron fortalecer el proceso democrático, y de los pasos que debían darse para alcanzar la tan anhelada democracia, pero con un verdadero acento social, no aquella de “la Medida de lo posible” o la “Democracia de Los Acuerdos”.

Por Cristián Martínez Arriagada, Cientista político

1 Proyecto de la Izquierda, Programa Candidatura Presidencial de Gladys Marín, 1999

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