Chile

CAMPAMENTO NUEVA LA HABANA:
LA LUCHA POR LA CASA

Un primero de noviembre de 1970 nace el “Campamento La Nueva Habana”, donde sus pobladores fueron sujetos directos de su gestión y poder político-social a través del Poder Popular. En ese proceso surgieron experiencias de autogobierno como el frente de Aseguramientos, de Salud, de Educación, de Almacén del Pueblo...

El quehacer político en pleno periodo de la Unidad Popular, llevan a un sector de los pobladores a identificarse con la toma de lo nuestro en la demanda por la casa, y es en ese hecho que un primero de noviembre de 1970 nace el “Campamento La Nueva Habana”, donde el Poder Popular como estrategia de conducción hace posible que el Movimiento de Pobladores Revolucionario (MPR) asumiendo la lucha rupturista como forma de movilización y enfrentamiento social ,y los pobladores como un nuevo componente de la lucha de clases, se vayan dando una gestión política autónoma en los asentamientos urbanos, ejerciendo una experiencia de democracia directa.

El alto número de habitantes del campamento, llevan a que 1600 familias se organicen por manzanas y a partir de esta organización de base establezcan una dirección que orienta y conduce las tareas y trabajos de distintos frentes. Surgieron en ese proceso el frente de Aseguramientos, de Salud, de Educación, de Almacén del Pueblo y diferentes dispositivos de seguridad, que caracterizaron el protagonismo popular, convirtiendo a los pobladores en sujetos directos de su gestión y poder político y social. Se dieron una Jefatura y un Directorio, pero el referente resolutivo era la Asamblea de pobladores, que aprobaba y al mismo tiempo definía la marcha y desarrollo del campamento en función de las necesidades e intereses del conjunto de sus habitantes.

Escuelita del Frente de Educación del Campamento Nueva La Habana, 1972
Bus habilitado como sala de clases

En el periodo que se desarrollaba y crecía la toma, los temas de vigilancia y control se tornaron más obligatorios, y se hizo necesario imponer niveles de disciplina que aseguraran el respeto a los acuerdos y decisiones colectivas, sancionando las conductas que afectaran o alteraran las relaciones de respeto y convivencia sana entre los moradores del campamento. Para quienes no respetaran las normas emanadas del colectivo o simplemente tenían conductas negativas, lo que podía expresarse en robos u otros hechos delictuales, eran sancionados por los mismos instrumentos o mecanismos que los pobladores constituyeron como tribunales populares para resolver internamente los problemas de convivencia, dejando nula la intervención del estado y prohibiendo el ingreso de la policía o de la fuerza pública al interior del campamento. De esta forma los habitantes del “Nueva La Habana” generaron y establecieron formas y criterios propios de administración y poder popular.

Campamento Nueva La Habana, actual Población Nuevo Amanecer, comuna de La Florida en 1970. Imagen Alberto Sironvalle, Twitter: @alb0black

Otro ámbito importante del quehacer, estaba dado por el trabajo voluntario, que cumplía el propósito de mejorar la calidad de vida del conjunto de los pobladores. Estos trabajos consistían en la instalación de redes de agua, electricidad, letrinas colectivas u otras faenas que tenían que ver con la urbanización de los sitios, de tal modo que la vivienda se convirtiera en un espacio habitable y en un buen hogar para las familias. Relacionado con lo anterior, se dio la interlocución con el gobierno, para que, por medio de los organismos del estado, la CORVI en este caso, atendiera la demanda de los pobladores del campamento y mediante una comisión de los mismos, el gobierno, a través de un organismo creado para esos efectos y dependiente de la misma CORVI denominado Departamento de Ejecución Directa, decidan con los representantes del campamento el diseño de las viviendas.

Es en este proceso de organización y de lucha popular, donde destaca el liderazgo de Alejandro Villalobos, más conocido como el Mickey, un dirigente poblacional que cumplió un importante papel de conducción y formación popular, contribuyendo con su rol a elevar los grados de conciencia de sus vecinos al punto de propiciar con su quehacer un elevado desarrollo político y cultural que los hacen zafarse de las condiciones de exclusión y marginalidad desde las cuales emergen como pobres de la ciudad.

Alejandro Villalobos (El Mickey) Dirigente del
Campamento Nueva La Habana y militante del MIR

Para los primeros días de la dictadura, los pobladores del “Nueva La Habana” crearon y extendieron redes solidarias para los perseguidos, desarrollando diversas formas de resistencia popular, dando con ello continuidad a la lucha que habían emprendido como pobladores de vanguardia y por lo mismo, fueron objeto de la persecución dictatorial. La audacia de construir protagonismo, independencia y soberanía popular, la osadía de crear y ejercer poder del pueblo, la temeridad de hacer frente al poder burgués y edificar en pequeño una sociedad justa e igualitaria, les significó a este campamento que algunos fuesen presos y torturados, otros desaparecidos, otros exiliados, otros ejecutados y entre estos el Mickey, militante revolucionario ejemplar. El “Nueva La Habana” marchando por las calles de Santiago, hizo escuchar su grito de ¡CASA O MUERTE! Y con ese grito, en ese momento, los pobres de la ciudad se alzaron en Chile como un nuevo actor de la lucha de clases.

POR PATRICIO ARAYA, publicado en revista latinoamericana CONO-SUR

Foto : Campamento Nueva Habana, Chile: alfabetizarnos entre compañeros

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