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Exigen al Estado y PDI entregar ex Centro de tortura para sitio de memoria

En calle Borgoño Nº 1470, Santiago, se ubicaba la sede central del mando operativo de los servicios de seguridad de la dictadura y el antiguo inmueble fue ampliamente usado como centro de detención y tortura por la Central Nacional de Informaciones (CNI).

En las dependencias de la PDI, otrora centro de detención, tortura y extermio denominado “Cuartel Borgoño”, Organizaciones de DDHH, colectivos de sobrevivientes, organizaciones políticas, organizaciones territoriales, artistas y activistas, se dieron cita este domingo para exigirle a la institución policial y al estado, la entrega de lo que queda del “ex cuartel” para convertirlo en sitio de memoria para la comunidad de Independencia.

La Iniciativa fue convocada por el “Comité Recuperacion Cuartel Borgoño”, que hace años y de forma permanente viene trabajando en la recuperación del espacio con actos culturales y políticos en el exterior del ex cuartel, declarado monumento histórico nacional en 2016.

«Cuartel Borgoño» Centro de detención, tortura y exterminio (1)

En calle Borgoño Nº 1470Santiago, se ubicaba la sede central del mando operativo de los servicios de seguridad de la dictadura y el antiguo inmueble fue ampliamente usado como centro de detención y tortura por la Central Nacional de Informaciones (CNI). Con anterioridad, este inmueble, con salida a avenida Santa María, albergaba dependencias del Servicio Nacional de Salud.

Las primeras informaciones acerca del nuevo uso asignado a este inmueble datan de mayo de 1977. Este cuartel era conocido por los agentes de seguridad con el nombre de «Casa de la Risa«. Aquí tenían su base de operaciones las unidades especializadas en el MIR y más tarde el FPMR.

Según la mayoría de los testimonios, los detenidos pasaban casi la totalidad del tiempo en un sótano del edificio, que cuenta con una sala de recepción, una sala para exámenes médicos, una pieza donde se fotografía y toman las huellas digitales a los detenidos, una pieza de interrogatorio y tortura, celdas individuales y un baño con duchas. Arriba hay un cuarto dotado de equipos de sonido y vídeo. Desde sus celdas los detenidos escuchaban ruidos similares a los que se producen en una oficina. La sala de interrogatorio y tortura estaba dotada del equipo necesario, somieres metálicos, sillas, generadores eléctricos, picanas y electrodos. La sala de filmación está condicionada con cajas de huevos vacías con el propósito de ínsonorizarla, y es bastante grande.

El detenido al llegar era examinado por un médico, quien preguntaba por enfermedades que ha tenido, ausculta y examina en forma superficial. En ocasiones le recomendaba que colaborara en los interrogatorios. En algunos casos inyecto y/o dio algún remedio. Si la tortura producía efectos considerados de riesgo, el médico era llamado para reanimar a la persona y determina si se suspende o se continúa la tortura.

Los torturadores tenían asignados diferentes papeles. Están los que amenazan, gritan e insultan, golpean y aplican corriente. Y hay otros que aparentan ayudar al detenido, haciendo el papel de «buenos»; le invitan a café, le dan cigarrillos y le aconsejan. Entre estos últimos destaca uno, al que sus compañeros llaman «Doc«, hombre grueso y alto de alrededor de cuarenta años, quien discute sobre política y en ocasiones hasta se plantea dudas sobre su quehacer. Además, en algunos casos hace de hipnotizador.

Los detenidos tenían a veces la impresión de que a sus comidas se le había añadido subrepticiamente drogas, ya que se sintieron mareados y no podían coordinar bien.

Durante los primeros días la persona es sometida a exhaustivos interrogatorios e intensas torturas. Estas incluyen golpes repetidos en todo el cuerpo, aplicación de electricidad en parrilla y/o con picana en las partes más sensibles del cuerpo, colgamiento, etc. A menudo se le formulan las mismas preguntas una y otra vez por parte de los equipos de torturadores, que se van rotando en este quehacer. A veces la víctima es llevada frente a un escritorio para continuar el interrogatorio; en ocasiones se le propinan pequeños golpes sorpresivos, se le amenaza, se le acusa, se le alude a lo mucho que se sabe de ella y se procura dar la impresión de omnipotencia y omnisapiencia. En algunos casos se le propone que colabore y se le ofrece protección, pero si la persona se niega recibe nuevas y peores amenazas.

En su celda de aislamiento no se permite al detenido descansar. Su sueño es interrumpido ya sea por preguntas o con golpes en las puertas. Como las celdas no tienen luz de día y la ampolleta está encendida continuamente, la persona pierde la noción del tiempo; en ocasiones, además, instalan fuertes reflectores que le impiden conciliar el sueño. Es llevada dos veces al día al servicio, donde no tienen ninguna intimidad.

Algunos detenidos refieren haber pasado varios días esposados, parados en corredores o sentados en sillas, con prohibición de moverse. La privación de alimentos y de agua es uno de los métodos que se usan para debilitar; otras veces se les alimenta a horas extrañas, práctica que busca hacer perder la noción del tiempo.

En muchas oportunidades los presos eran filmados en una sala especial, en diferentes poses, y a veces con literatura considerada subversiva, con armas u otros objetos, para lo cual es maquillada y peinada. Tanto quienes son dejados en libertad como los que son llevados a presencia de un tribunal reciben amenazantes instrucciones para que no denuncien las torturas que se les ha infligido.

Es sabido que muchas  personas murieron en falsos «enfrentamientos armados«, que se decía, tuvieron lugar cuando éstos, intentaron atacar el edificio.

La Unidad Azul que funcionaba desde el “Cuartel Borgoño” y que pertenecía a la CNI fue responsable por la desaparicion de Sergio Fernando Ruiz Lazo miembro del MIR, detenido eldía 20 de diciembre de 1984.

El Cuartel Borgoño está también estrechamente relacionado con el arresto y desaparición de José Julián Peña MaltésAlejandro Alberto Pinochet ArenasGonzalo Iván Fuenzalida NavarreteJulio Orlando Muñoz Otárola y Manuel Jesús Sepúlveda Sánchez, detenidos en Santiago en Septiembre de 1987 por la CNI. De acuerdo a las investigaciones el Director de la CNI, en el marco de la investigación del secuestro del teniente coronel Carlos Carreño Barrera, dispuso que la “Brigada Verde”, dependiente de la División Antisubversiva, y encargada de la represión al Partido Comunista y al FPMR, efectuara las detenciones de los afectados, para luego ser conducidos hasta el Cuartel Borgoño, recinto desde el cual después de ser interrogados fueron hechos desaparecer.

Hoy Borgoño acoge a la Brigada Antinarcóticos y sirve como centro de detención de Investigaciones.

Criminales y Cómplices:

General Hugo Salas Wenzel (Director de la CNI a la época);  mayor Álvaro Corbalán Castilla (jefe de la División Antisubversiva); teniente coronel Carlos Carreño Barrera; teniente coronel Krantz Bauer Donoso (jefe de la Unidad de Asuntos Generales de la CNI); capitán Luis Sanhueza Ros (jefe de la Brigada Verde); sargento segundo Manuel Ramírez MontoyaManuel Ángel Morales Acevedo (suboficial de Carabineros); René Valdovinos Morales (suboficial del Ejército).

Civiles:

Víctor Eulogio Ruiz Godoy;Luis Santibáñez AguileraCésar Acuña Luengo;

Fuentes de Información Consultadas: Informe Rettig; Libros: “La represión política en Chile: los hechos”; Diario “Fortín Mapocho”; Vicaria de la Solidaridad; La Nación; Poder Judicial;; Informe Valech; Memoriaviva;

Notas :

(1)Memoria Viva

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