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El chileno Víctor Marillanca llegó a Australia después de haber sido encarcelado y torturado durante la dictadura de Augusto Pinochet. Llegó siendo aún un menor de edad y tuvo que adaptarse al idioma y la cultura de su nuevo país, con todos los desafíos que esta situación presenta. Experiencia que después aportó en el trabajo de ayuda a las comunidades de refugiados e inmigrantes del territorio capital.
Llegó a Australia en marzo de 1975, radicándose en Canberra: “Trabajé primero cortando ladrillos” dice con humildad. “Después trabajé en la cocina del parlamento y posteriormente en la oficina de estadísticas”. Poco después se involucró con los servicios de Seguridad Social gubernamental, donde laboró 33 años.
En paralelo a sus trabajos remunerados, trabajó durante 47 años en la radio comunitaria 2xx, con el programa “Conexión Latinoamericana” de manera voluntaria, y por su incansable trabajo, recibió premios y reconocimientos a su labor.
Víctor tenía esa particularidad que lo distinguía de la mayoría de los periodistas inmigrantes en Australia: Siempre trabajó de manera voluntaria. “Todos los gastos salen de mi bolsillo”, recalcaba siempre. Y recuerda que cuando inició el programa tenían que comprar por su propia cuenta los casetes y los discos compactos, así como los periódicos y revistas que llegaban con la información proveniente del continente americano. “Ahora por lo menos todo se consigue por internet y obtenemos la información más fresca. Antes entregábamos noticias que llevaban ya varias semanas. Eran noticias antiguas”, explica en el siguiente audio.
En conversación con SBS Spanish, el chileno recuerda cómo inició el programa Conexión Latinoamericana en 1976, trabajando como voluntario en la emisora de la Australian Nacional University, en Canberra.
Un socialista de verdad
Desde joven, Víctor siempre se involucró en asuntos comunitarios y sociales en su natal Chile, militaba en el Partido Socialista y fue allendista hasta el último día de su vida. Y Como muchos de su generación, fue apresado en los calabozos de la dictadura.
Estuve en un campo de concentración y fui salvajemente torturado por miembros del ejército chileno. Después me dejaron en una especie de libertad controlada. Tenía que reportarme al ejército 2 veces al día y no podía reunirme con más de 2 personas en la vía pública.
“Estaba preso en mi propia casa”, relata Marillanca, quien figuraba como persona muerta, por lo que inicialmente no fue localizado por los delegados del gobierno australiano que finalmente lo trasladaron de manera secreta a Australia. Como lo relata en el siguiente audio, entrevista realizada por SBS.
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Entrevista con SBS Spanish
Víctor viajaba a Chile cada cierto tiempo, se organizaba de tal modo que podía agendar sus viajes con mucha antelación y decía: “en tres años más nos vemos”. En esos viajes dedicaba tiempo para solucionar problemas de la comunidad de Batuco, ya sea colaborando con las actividades o simplemente enfrentaba a las empresas que destruían las calles y les exigía soluciones que fueran beneficiosas para la comunidad.
Marillanca fue crítico con el rumbo que tomó el Partido Socialista en la post dictadura. Le molestaba que las diferencias sociales aún se mantenían y se profundizaran y “que estos sinvergüenzas se arreglaran los bigotes”. No entendía de cómo el chileno podía vivir en 30 metros cuadrados y con un sueldo de hambre, cuando recorría las calles y exclamaba “!! Los tienen bien recagados estos webones, manteniendo el modelo de Pinochet y nadie hace nada!!”. Era de los que pensaba que los ideales de Allende no estaban representados en el partido, y que este se había transformado en una empresa, una agencia de empleos con los gobiernos de turno.

El trabajo solidario que lo caracterizaba, no solo lo hizo para brindar ayuda a las personas migrantes en Australia, también abrazó la causa libertaria durante la dictadura y con aquellos países y sus procesos revolucionarios como Cuba, Venezuela, Nicaragua, entre otros. Desde la comunidad de residentes chilenos, fue un entusiasta activista para denunciar a aquellos agentes represores de la dictadura, que como ratas y con la ayuda de los servicios de inteligencia australianos, se escondieron en esas latitudes para evadir la justicia, el caso más notorio es el de Adriana Rivas, secretaria del psicópata Manuel Contreras, mano derecha de Pinochet y creador de la terrorífica D.I.N.A., principal órgano exterminador opositores durante los primeros años de la dictadura.
También participó de las campañas que terminaron por boicotear la decisión de la entonces presidenta Michelle Bachelet en su segundo gobierno, con el nombramiento de James Sinclair como embajador de Chile en Australia. En la que se denunció el papel de Sinclair en la destrucción de los archivos secretos de otro órgano represor de la dictadura, conocida como la C.N.I.

Durante el gobierno de Lagos (2003), se dispuso la creación de La Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, que tenía como finalidad esclarecer la identidad de las personas que sufrieron privación de libertad y torturas por razones políticas, durante el periodo dictatorial (11 sept. 73 al 11 de marzo de 1990). A pesar de que Marillanca contaba con los antecedentes suficientes para el caso, el reconocimiento por parte de la comisión nunca se materializó, por cuestiones de burocracia y la inexistente ayuda de sus “compañeros de partido”.
Víctor Marillanca, falleció en la tarde del 26 de septiembre en el hospital Yamba de Canberra, tras una larga enfermedad.




Desde el colectivo OPAL, reconocemos en Víctor a un gran amigo y un socialista de verdad. Valoramos su enorme ejemplo en el ámbito de la comunicación comunitaria y su inclaudicable lucha por un mundo mejor, enviamos nuestras sentidas condolencias a su familia y cercanos.