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Un Mes con Boric

Se cumple recién un mes de la asunción de Gabriel Boric como presidente de la República, y a pesar de ser un tiempo tan corto ya podemos sacar ciertas conclusions a partir de las acciones y simbolismos de su gobierno.

Se cumple recién un mes de la asunción de Gabriel Boric como presidente de la República, y a pesar de ser un tiempo tan corto ya podemos sacar ciertas conclusions a partir de las acciones y simbolismos de su gobierno.

No cabe duda que el 11 de Marzo fue un día sumamente emotivo, especialmente porque concluía el nefasto gobierno de Piñera, ese día también presenciamos en vivo la “cocina” del Senado para escoger a su presidente, quedando demostrado nuevamente lo putrefacta de esa institución y por qué es tan poco valorada por la ciudadanía.

En su primer discurso desde el balcón de La Moneda, el flamante presidente quiso hacerse parte del legado de los presidentes transformadores que ha tenido Chile: desde Balmaceda, pasando por Aguirre Cerda, Allende, Bachelet, pero aún está por verse si estará a la altura de esos nombres y de las transformaciones que hicieron.

Lo que si puede sacar más en claro es el tipo de diseño con el que se ha organizado el Ejecutivo: parece que el presidente Boric tendrá el rol de Jefe de Estado, encargado de los grandes temas nacionales y de las Relaciones Internacionales (tal como ocurrió en su viaje a Argentina), por su parte, la Jefatura del Gobierno estaría compuesta por tres personas: Siches, Vallejo y Jackson: ellos llevarían las riendas del gobierno y su agenda cotidiana.

A diferencia de Piñera, que era un presidente omnipresente y se entrometía en todo (sobre todo a la hora de almuerzo), Boric solo hará acto de presencia lo justo y necesario, el resto recaería sobre los hombros de su ministra de interior, y el gran desafío de Izkia Siches será precisamente tener que lidiar con los problemas del día a día, sobre todo los de orden público y el rol de Carabineros (¿los reformarán, refundirán o los dejarán hacer tal como siguen hacienda hasta hoy?).

El primer traspié de la ministra Siches fue su tentativa al viajar al sur, y de inmediato se dio por cierto que fue un grupo mapuche, pero en la zona también hay grupos paramilitares de las empresas forestales y también el APRA (nuestro propio KKK). El segundo traspié de la ministra fue haberse disculpado por haber señalar que la zona se denomina Wallmapu, pero este no fue un conflicto generado por el gobierno argentino, sino que un burdo cahuín de un fanático derechista trasandino y que tuvo resonancia porque fue difundido por los medios chilenos (medios de ultraderecha)…Quizás muchos periodistas prefieren denominarla con el término militar de “Macro Zona Sur”.

Esta será una ardua batalla con la que tendrá que lidiar Boric y su gobierno. Desde el primer día los medios derechistas y las Redes Sociales han tratado de atacarlo por todo tipo de cosas: por el lujo del avión presidencial, porque compra libros en Argentina, etc.

Lo mismo está ocurriendo con la Convención, nuevamente la encuestadora CADEM, ligada a Piñerismo, y que antes había dicho que ganaba el rechazo en el plebiscito de entrada, ahora dice que el Rechazo es superior al Apruebo, y los medios le siguen dando cobertura a una encuesta que no pasa ningún estandar serio en metodología. Por lo demás, ¿cómo podemos rechazar o aprobar a priori un texto que aún no se ha escrito?, ni siquiera los constituyentes sabrían si rechazar o aprobar algo que aún no concluyen.

Por eso, ante la furibunda campaña del terror que está llevando a cabo la ultraderecha, llama la atención la pasividad del gobierno. Acá, ante un enemigo tan poderoso, no valen las buenas intenciones ni frases de buena crianza que dicen apoyar a la Convención, el gobierno dispone de recursos como para hacer una campaña de educación cívica y disipar los temores que le han inculcado a la población: el canal nacional podría hacer una campaña televisiva explicando los pros y contras del texto que se está discutiendo. De otra forma, es probable que lo que señala la CADEM se haga realidad, y la dignidad no se haga costumbre ni siquiera en la Nueva Constitución.

Por Cristián Martínez Arriagada, Cientista Político

Foto portada : Gabriel Boric luciendo el disco original de Luis Alberto Spinetta, regalo de su par argentino, Alberto Fernández (Foto: Instagram: @gabrielboric)

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